Dioses - Fragmento Capítulo 7
Un día, Discordia penetró en la sala donde El Escultor creaba el aspecto de cada humano del Nuevo Mundo a semejanza de Bel·la. (...) Ella permanecía immóvil, como una piedra, y su imágen inspiraba a El Escultor para que miles de diferentes caras aparecieran en la nueva faz. Al oír el ruido que hizo Discordia al entrar, El Escultor dejó sus herramientas encima de un taburete y se dirigió a él: - Ah, Discordia. A qué se debe tu visita? - con tono amable a la vez que sorprendido. - Esas manos, ese talento que se te ha concedido, tu don divino. Tú que con la belleza de Bel·la consigues infinitas tonalidades. Acaso no eres lo suficientemente habilidoso como para crear una humana exactamente igual de bella que tu musa? - No tolero tus impertinéncias en el lugar dónde trabajo. - respondió indignado - Por supuesto! Por supuesto soy capaz de crear a una humana con el mismo rostro que Bel·la. Pero para qué querría alguien ver tal obra de arte? - Porqué estoy enamorado de ella. Y no soy el único ...