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Mostrando entradas de febrero, 2012

No ser-hi

No hi sóc. Jo ja fa temps que no hi sóc. No hi sóc, he marxat, no ho se a on, però no sóc a aquí. No sóc a aquí amb tu, amb tothom i la resta. Jo senzillament ja no hi sóc. El problema important d'arrel és que no se a on sóc. No ser  a aquí tampoc és un problema, perquè moltes vegades aprendre a marxar d'un lloc és una verdadera i autèntica virtud. Però jo és que no se a on sóc ni com hi he arribat, ni se com vaig deixar de ser a aquí. No se a on sóc i a més a més no se com veure les senyals per trobar el nord. No trobo les senyals per orientar-me perquè no conec res del lloc a on estic. Tampoc se com indicar-li a algú perquè em vingui a buscar, per dir a algú "ep, m'he perdut i m'he quedat per aquí atrapat, que podries donar-me un cop de mà i treure'm d'aquest forat?". No tinc res per fer senyals de fum ni cap bengala, ni res de res. Estic nu. O aprenc a orientar-me o espero que de casualitat passi algún caminant, d'aquest que ...

Bill...

...creo que esto me está matando...si pudiera huir de este lugar..." Mientras lo pronunciaba, poco a poco se iba desdibujando su sonrisa de dientes ennegrecidos de la cara. Su aliento olía a cerveza y sus lágrimas sabían, por el ojo izquierda a ginebra, y por el ojo derecho a ron. "Toca esa canción Bill", le pedía al pianista de la pajarita, "Toca esa canción que era así como dulce pero era triste". Pero Bill ya sabía que canción era, como cada noche, que él al perder su sonrisa quería volver a escuchar "Derrota y Miel", una canción que el propio Bill compuso cuando tocaba en aquel bar subterráneo en el barrio de Harlem, donde solo frecuentaban gente de color y lo apodaban "Bill el blanco de manos negras". Nunca entendió eso, había pianistas blancos realmente buenos. A él le duró poco la fama, un joven saxofonista negro le robó las noches de lo viernes, y con eso perdió su oportunidad. Compuso "Derrota y Miel", y ahora se da...

Olvidos (Respuesta a comentario)

Bueno "Anónimo", tu argumento tampoco tiene nada de peso, así que como mínimo juicio erróneo también será. Además, si tu propia experiencia en cuanto a cosas que olvidas no te sirve para saber que el olvido es algo que ocurre a uno mismo, independientemente si el fenómeno perjudica a la propia persona o a alguien más, y nunca es una excusa, es un hecho. Y por eso no tiene que servir nunca como "palabra mágica" para ahorrarse problemas. Eso no es. Se ha demostrado por técnicas de neuroimagen, y aunque nunca nada es garantía de nada y se puede dudar de todo, es un buen indicio bastante más claro para saber como funciona la mente al recordar/olvidar. Pero tampoco quería convertir mi entrada en algo técnico si no más bien reflexivo, pero igualmente lo simplificaré bastante. De los recuerdos, hay algunos que son accesibles siempre y que se pueden llevar voluntariamente a la consciencia y hay otros que necesitan "pistas". Esas pistas pueden ser desde emo...

Olvidé...

A menudo la gente reprocha a los olvidos de los demás, como una falta de respeto por desconsiderar algo sumamente importante y dejarlo en el baúl de los olvidos, y perder el baúl además! Pero lo cierto es que uno se olvida de todo lo importante, y de lo que no lo es también. Así que es difícil regirse a través de lo olvidado para discernir aquello que es relevante, de aquello que carece absolutamente de ello. Incluso puede darse el caso en que alguien no ha olvidado algo, pero si olvida cuan importante era. Así que el recuerdo permanece absolutamente intacto pero pierde la connotación emocional que se le había adjudicado. Uno se olvida de las cosas cuando está lejos de ellas, y suele olvidar el valor que tienen cuando está demasiado cerca de ellas. Con los años, uno no puede recordarlo todo, así que se suele quedar con los recuerdos más imprescindibles o los que más use a diario, y por otro lado un cúmulo de recuerdos que pueden ser vitales, o pueden no serlo tanto. Cua...

Gimnopedia

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Esa melodía... esa melodía que está sonando y que a todo el mundo suena pero nadie sabe reconocer exactamente donde la ha oído. Una música que suena sin cesar y que trae a todo aquel que la escucha a sumergirse en la más absoluta quietud. Un mar de calma. Esa música familiar pero desconocida que nos transporta y nos hace viajar a lugares que habíamos olvidado que existían. Un sonido que nos ha unido a todos y que con los años nos hemos ido olvidando. Que fácil es dejarse llevar por la vida y dejar atrás como sonaban las notas de la ternura, y qué sonido tenía el amor. Nos transporta rápidamente a lugares de nuestra infancia, como si fuera la música de nuestro nacimiento. La música que suena en la placenta de la madre. Esta canción nos enternece porqué de algún modo nos retorna a nuestro origen. Al fin y al cabo, nos despoja de todo y nos deja como lo que somos, lo que siempre hemos sido. Una pieza que nos ha engendrado y que forma parte de nosotros. Una melodía que nos in...