A la luna se le ve el ombligo
Estaba oscureciendo. Miré hacia el cielo, estaba la luna llena clavada en medio del cielo. Había estado prácticamente en la misma posición la noche anterior y también había pasado allí todo el día colgada del cielo. Parecía que nos quería sumir en una noche constante, quería hacernos olvidar que había habido algunas horas con luz, y es que incluso habiendo tenido esas horas del día, el satélite había brillado con una fuerza que había envuelto el sol en una cierta aura oscura. Había sido una noche de varios días. Ahora el sol rendía sus últimos esfuerzos y la luna se erigía como vencedora, podría ser ya que mañana no fuese a salir el sol, que no volviera, que pasaran muchos días más antes de que no amaneciera de nuevo. Caminábamos por la calle, yo andaba con los hombros encogidos sin darme cuenta, mirando al suelo, como si tuviera frío pero aunque era invierno una calidez ligera aún permanecía en mi interior. Sin hablar, sin decirnos nada decidimos pararnos en un banco en el parque...