Estrella
Unas manos inexpertas empezaban a recorrer con interés mi cuerpo desnudo, dedicando especial atención a mis pechos. Su tacto resultaba en algunos momentos brusco aunque su intención era ser agradable, la excitación le hacía perder el control. Eran unas manos profanas, desconocidas para mí. Me encantan las manos desconocidas, te obligan a estar despierta, a descubrir nuevas partes de ti. Esas manos temblaban, de una manera tan sutil que no se podía observar con los ojos, solo la piel puede dar cuenta de algunos detalles. Hice un movimiento con mi cuerpo, elevando primero el pecho y bajándolo a la vez que subía mi abdomen, para ayudar a sus manos a volver a recobrar el rumbo a seguir. Confundió mis señales y entendió que deseaba que continuara apretándome los pechos, decidí coger su mano, estirar un dedo y directamente introducirlo en mi vagina. Languidecí. Languidecí y entonces recordé esa mirada fugaz mientras paseaba por la acera y cuando lo había visto de lejos sentado en u...