(Canción para el relato) Hay ciertos sucesos en nuestras vidas que se asocian a sabores, de un modo casi incuestionable. El ejemplo más claro es el de las despedidas y el gusto, que sin duda alguna, si alguien se pregunta por el sabor que tienen las despedidas, la respuesta que hallará es el amargo. No es que uno al tener una despedida sienta el mismo sabor que al beber una tónica. No es exactamente así, es algo simbólico, pero es cierto que deja algunas huellas claras en nuestro cuerpo: la dificultad al tragar, el peso en el estómago, rojez en los ojos...y "algo" en la saliva, a veces demasiada saliva o a veces con la boca demasiado seca nos despedimos, pero algún tipo de sabor deja. Todo el mundo diría que ese pósito que deja es amargo. Yo diría que no es amargo, o más bien, que no solo es amargo. Hay un punto dulce en las despedidas. No me refiero, ni quiero que se confunda, lo referente a ver, con agrado, que alguien se vaya. Creo que habría que buscar una palabra ...