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Mostrando entradas de abril, 2013

Roberto Maduro

Roberto Maduro era infantil. Roberto a veces confundía su nombre por el de Jack, o por el de Johnny, a veces se llamaba a si mismo Glen, pero todos sabían quién era sin saber su nombre, y nadie quería saber dónde cojones estaría viviendo. Nadie pensaba en qué posible antro de mierda podría cobijarle. No había relojes en su casa, ni teléfonos móviles. En su hogar el tiempo se medía con botellas vacías, los minutos se contaban con tragos de menos, sin días, sin horas. El tiempo solo se podía medir en grados. En sus cuarenta bien entrados se sentía como un crío asustadizo, un chaval que aún no sabía de qué iba todo esto que tanta veces oía que llamaban “vida”. Vida. ¡Ja! Vida, con ese orden pretencioso, con esas letras pretenciosas, cómo si por el simple hecho de llamarse “vida” tuviera que ser algo vivo, vital. Él era una planta, (lo menos vivo de todo lo vivo) que solo absorbía lo justo para la vida, lo mínimo. Una planta que ya no puede crecer más. Una planta sin flo...

Ebony

(Clica para escuchar la canción para el relato, una vez se abre el Myspace hay que pulsar el botón "play" en la canción "Ebony" 1) Afuera de la habitación oscurecía, el cielo casi negro, los gatos paseaban por los tejados mirando arriba a ver si encontraban a la luna, pero no había ningún rastro de luz en el cielo. Ni las estrellas brillaban en esa oscuridad. El sol hacía horas que se había ahogado en el mar, se había precipitado, suicidado a las aguas. Y la luna que se sentía culpable no se atrevía a sacar la cabeza. Pero los gatos sabían que estaba por allí escondida entre los árboles de algún bosque. Quizás detrás de alguna montaña o en la otra punta del mundo. Un gato negro dejó de merodear y se quedó sentado moviendo la cola esperando, porqué tarde o temprano la luna se presentaría delante suyo, esperando no ser vista. Mientras, dos amantes perdieron la noción del tiempo, quizás llevaban diez minutos abrazados. Parecía que hubieran pasado veint...