¿Dónde está?
Estaba sentado en un banco de Plaça Catalunya con mi ejemplar de "Historia de dos ciudades". Las páginas se iban sucediendo una tras otra pero mi cabeza en realidad andaba en otro lugar. Era la tercera vez que leía la novela, así que podía permitirme el lujo de hacer una lectura en un segundo plano de mi mundo mental. Quizás era el calor sofocante que impedía concentrarse en nada más que no fuera sobrevivir. Una intuición distrajo me atención. Levanté mi vista y..."voilá", Lorena se acercaba con un andar danzarín, jovial. Rozaba los cuarenta y me recordaba todavía a ella misma cuando tenía veinte. -Llego tarde - dijo ella - perdona. - El mérito es que yo haya sido puntual. Nos fuimos a tomar algo en el jardín que hay dentro del Ateneu mientras nos poníamos al día de los eventos más importantes del último mes. Esa era nuestra tradición, nuestra promesa, nuestra regularidad. Sabíamos que nos podíamos ver menos y querernos igual, como con el resto de amistades. Pero el...