Míriam y Carlos
Basado en la puta verdad, mezclada con fantasía El paseo alrededor del lago Thörmsdal era una delicia. Un bonito camino de dos horas en el que los árboles se mezclaban, en una curiosa armonía, con las casas de colores vivos que se dejaban entrever escondidas tras los troncos. Iban cogidos de la mano, apenas gozando de la belleza del paisaje: mirarse a los ojos les parecía insuperable. Solo de vez en cuando se distraían para esquivar a otro paseante y aprovechaban para disfrutar del reflejo perfecto que ofrecía el lago, creando una estampa difuminada de verdes, azules, blancos, rojos y naranjas. Debajo del guante de ella se escondía un anillo de oro blanco con un diamante reluciente, pero este detalle es solo para el lector, en sus ojos todas las palabras necesarias ya estaban dichas. Él notó que la mano de ella se aflojaba. - ¿Estás bien? - Sí, no es nada. Me siento un poco débil. - Si quieres podemos parar y descansar. - No es necesario, no nos queda mucho para termi...