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Mostrando entradas de septiembre, 2013

El campo estéril

Era una pequeña aldea de montaña, una de esas aldeas que uno al verla dice "¡son cuatro casas!", y en las que no hay nada para ver. No era una aldea con mucho encanto, era una aldea vieja con casas hechas de piedra y madera, con algunos arreglos más recientes hechos ya con cemento. Vivían apenas veinte personas, la mayoría de ellos ya ancianos. Los pocos jóvenes que habían vivido en el pueblo habían ido abandonando sus casas para ir a vivir a la ciudad, que estaba a unas pocas horas de allí. Otros, no queriendo vivir en la ciudad llena de ruidos y gente, y esperando continuar con la paz que ofrecía la aldea, se iban a vivir a el pueblo más cercano, algo mayor, con casas más nuevas y con más afluencia de gente que iban a visitarlo. Para acceder a la aldea se debía pasar por un camino estrecho de montaña sin asfaltar, en el que solo cabía un coche. Lo cierto es que era extraño que se cruzaran dos coches en dirección contraria, ocurría una o dos veces al mes, pero cuando ocur...

Hoy, hace un rato...

...he encontrado aquél cepillo de dientes que compré contigo. ¿Te acuerdas? El que compré cuando nos fuimos de viaje a Inglaterra. Y lo he tirado. Seguramente tu no dirías que era mi cepillo, puesto que después del viaje te apoderaste de él, tiraste uno viejo que habías dejado ya en mi casa y lo cambiaste por este. Azul y blanco el mango, con los filamentos del mismo color. Sin nada especial, ni mango ergonómico, ni con vibración, ni los filamentos cruzados... nada, un barato para usar durante una semana. Tampoco es que lo haya encontrado exactamente. Siempre ha estado allí, cada mañana y cada noche desde que tu te has ido de mi vida, pero hoy lo he visto como no lo había visto aun: con los filamentos abiertos (y luego te dolían las encías) , con marcas marrones en la base de la cabeza... y he sentido (y sobretodo recordado) asco, asco de verdad por ti. No "hacia" ti, si no "por". "Te has ido de mi vida", he dicho. Qué tontería. Huiste de mi vida y ...