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Mostrando entradas de junio, 2016

Residencia Maravilla

Cada vez que veía el cartel de la puerta, me sentía un poco peor por haber dejado a mi madre en ese sitio. No es que fuera una mala residencia, ni mucho menos, las celadoras se antojaban la mar de amables y siempre que la visitaba, por lo menos dos veces por semana, mi madre estaba bien peinada, bien vestida, limpia y como una chota. Pero eso no era culpa ni de la residencia, ni de mi madre, ni tampoco mía. No había a quién culpar, solo había que aceptarlo. Ahora hacía ya siete años que le habían diagnosticado Alzheimer. Menudo regalo le hizo Dios para sus ochenta. Lo celebramos en casa de mis padres, con algunos primos y sus hijos, comimos bien, ella estaba feliz rodeada de la familia y llegó el pastel. "¿Porqué comemos pastel?", todos nos reímos, nadie quiere cumplir años, y cuantos más años tienes, menos ganas tienes de cumplirlos. Repitió la pregunta, irritada. Todos quedamos en silencio. "Mamá, es tu cumpleaños", y ella se recompuso, sonrió, "Claro, cla...

Green

Canción para este cuento No se oía ningún ruido, pero empezaba a notar mis movimientos. Estaba despertando, Los párpados me temblaban deseando abrirse pero sin estar preparados aún para conseguirlo. Vi algo de luz, blanco a mi alrededor. Abrí un poco más mis ojos y me encontré con unos ojos clavados en mi. Unos ojos verdes que se cerraron sutilmente cuando se dieron cuenta de que los míos despertaban. Esa caída de ojos iba acompañada por una sonrisa que me seducía y pronunciaba "buenos días". Sin pensarlo y con la voz ronca dije "buenos días", casi por automatismo, e intenté sonreír, aunque quedó disimulado por un bostezo que irrumpió en nuestra escena matutina. Me acarició la mejilla con su mano y se acercó para besarme. Mis labios quisieron ser recíprocos con los suyos, "no querrían ser maleducados", pensé, aunque después pensé que no necesitaba decirme ninguna ocurrencia puesto que era lo que más deseaba. Miré alrededor y me sentí bien. La habi...