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Mostrando entradas de diciembre, 2023

...en causas perdidas

Abrí los ojos repentinamente, el aire me faltaba, hiperventilaba. Miraba alrededor “¿Dónde coño estoy?”. Hiperventilaba, hiperventilaba, por Dios, me faltaba el aire, aspiraba con dificultad. ¡Qué alguien me ayude!. Estaba en el suelo de un callejón horroroso, sucio, que olía a orina. Me tumbé hacia el lado y empecé a vomitar. “Bebes demasiado”, siempre me decía mi madre, y mi exmujer, y múltiples de mis exparejas. “¿Pero, había bebido demasiado? ¿Qué cojones hice ayer?”. El vómito era verdoso-amarillento, sin tropezones, viscoso, bilioso. ¡Qué asco, odio vomitar con todas mis fuerzas!. Cuando mi estómago acabó de apretarse como uno estruja una toalla mojada, mi respiración empezó a regularse. Me observé primero a mí, desaliñado, con la camisa desbotonada, sudoroso, el pantalón de pana estaba sin cinturón, sucio, un poco mojado, había perdido un zapato. ¡Mierda, mis riñones! Empecé a palpar mi cuerpo con desespero buscando una señal que indicara la desaparición de uno de mis va...