- Bueno, ahora si que me voy
(Pon música al relato)
- Como siempre, ya se que te tienes que ir, más cercano al deber, a la obligación que no a la apetencia. Se que debes irte, que no puedes no irte, que te irás, casi siento que te estás yendo ya. Me coges de la mano pero yo ya te veo atravesando la puerta.
Se que te quedarías y que me quieres, y por eso mismo, no me digas que "ahora te vas". Porqué no es que desaparezcas y que dejes solo el vacío de tu cuerpo en mi cama. No. Si me dices que te vas dejas algo encima de ella, dejas ese adiós amargo, putrefacto, que se descompone a medida que pasa el minutero durante la noche. Y con el vacío, ya es suficiente.
Porqué no quiero oírlo, porqué no puedo oírlo, y no quiero poder escucharte decir que te vas y pensar que no pasa nada, que te veré pronto. No quiero acostumbrarme a que me lo digas, porqué no, porqué no me acostumbro, no, no hay manera, no.
Si te vas, miénteme, dime lo que sea menos que te vas. Dime que "vas al baño, un minutito y vuelves", que te espere, y te esperaré hasta que me duerma, pero prefiero dormir esperándote y despertarme de nuevo pensando que ya te has tenido que ir, que no saber que me toca dormir solo de nuevo.
Vete al baño y déjame algo, por poco que sea, un pelo en la sábana, tu colonia en el colchón, rimel en mi almohada, un detalle pero algo que sea tuyo, que me ayude a pasar la noche, que tus restos sepan más a ti que no tu ausencia, que sabe horrorosamente a nada.
No dejes que pase otra noche como son mis noches, abrazando y apretando los cojines entre mis brazos y mis piernas, como si en algún momento fueran a cobrar vida y escaparse de la cama. Y a media noche, en mi delirio sin ti, casi los siento vivos. Una vida sublime y fugaz que solo les atribuyo cuando no estás.
En ese momento son lo más parecido a tu piel, a tu pelo y a tus labios, siento tu peso en ellos y siento como me rozan y me acarician como lo hacen tus manos. A veces siento hasta que huelen como tu, incluso varios días después de la última vez, incluso si me froto la nariz fuerte y aspiro, a veces semanas después puedo seguir oliéndote.
Miénteme, con lo que sea, pero no me digas que te vas, no me digas que también lo sientes, no me digas que lo querrías distinto porqué eso convierte diariamente a la vida en algo injusto, por lo menos para nosotros. No le demos la razón a la injusticia, que ya demasiada tiene.
Hoy has estado agarrada a estos cojines, mientras yo te agarraba fuerte con los brazos. Ahora los cojines te suplantarán y harán de ti toda la noche. Cuando no estás, solo puedo soñar agarrado a ellos.
Miénteme, dime que lo nuestro nos pertenece, que será siempre como lo decidamos, que no hay condicionantes externos, que nos hemos creado un camino solo nuestro. No me pidas que te lleve, que llame a un taxi, que te acompañe a la puerta. Miénteme y dime que estamos en un espacio cerrado, que no hay más mundo fuera de esta casa.
Miénteme y que el engaño se alargue un poco más, dime que hoy te quedas y que además mañana volverás, y que cada día estarás aquí, pero especialmente cada noche.
Solo así puedo descansar, solo así sueño que estoy contigo un día más. Un minuto más.
- Como siempre, ya se que te tienes que ir, más cercano al deber, a la obligación que no a la apetencia. Se que debes irte, que no puedes no irte, que te irás, casi siento que te estás yendo ya. Me coges de la mano pero yo ya te veo atravesando la puerta.
Se que te quedarías y que me quieres, y por eso mismo, no me digas que "ahora te vas". Porqué no es que desaparezcas y que dejes solo el vacío de tu cuerpo en mi cama. No. Si me dices que te vas dejas algo encima de ella, dejas ese adiós amargo, putrefacto, que se descompone a medida que pasa el minutero durante la noche. Y con el vacío, ya es suficiente.
Porqué no quiero oírlo, porqué no puedo oírlo, y no quiero poder escucharte decir que te vas y pensar que no pasa nada, que te veré pronto. No quiero acostumbrarme a que me lo digas, porqué no, porqué no me acostumbro, no, no hay manera, no.
Si te vas, miénteme, dime lo que sea menos que te vas. Dime que "vas al baño, un minutito y vuelves", que te espere, y te esperaré hasta que me duerma, pero prefiero dormir esperándote y despertarme de nuevo pensando que ya te has tenido que ir, que no saber que me toca dormir solo de nuevo.
Vete al baño y déjame algo, por poco que sea, un pelo en la sábana, tu colonia en el colchón, rimel en mi almohada, un detalle pero algo que sea tuyo, que me ayude a pasar la noche, que tus restos sepan más a ti que no tu ausencia, que sabe horrorosamente a nada.
No dejes que pase otra noche como son mis noches, abrazando y apretando los cojines entre mis brazos y mis piernas, como si en algún momento fueran a cobrar vida y escaparse de la cama. Y a media noche, en mi delirio sin ti, casi los siento vivos. Una vida sublime y fugaz que solo les atribuyo cuando no estás.
En ese momento son lo más parecido a tu piel, a tu pelo y a tus labios, siento tu peso en ellos y siento como me rozan y me acarician como lo hacen tus manos. A veces siento hasta que huelen como tu, incluso varios días después de la última vez, incluso si me froto la nariz fuerte y aspiro, a veces semanas después puedo seguir oliéndote.
Miénteme, con lo que sea, pero no me digas que te vas, no me digas que también lo sientes, no me digas que lo querrías distinto porqué eso convierte diariamente a la vida en algo injusto, por lo menos para nosotros. No le demos la razón a la injusticia, que ya demasiada tiene.
Hoy has estado agarrada a estos cojines, mientras yo te agarraba fuerte con los brazos. Ahora los cojines te suplantarán y harán de ti toda la noche. Cuando no estás, solo puedo soñar agarrado a ellos.
Miénteme, dime que lo nuestro nos pertenece, que será siempre como lo decidamos, que no hay condicionantes externos, que nos hemos creado un camino solo nuestro. No me pidas que te lleve, que llame a un taxi, que te acompañe a la puerta. Miénteme y dime que estamos en un espacio cerrado, que no hay más mundo fuera de esta casa.
Miénteme y que el engaño se alargue un poco más, dime que hoy te quedas y que además mañana volverás, y que cada día estarás aquí, pero especialmente cada noche.
Solo así puedo descansar, solo así sueño que estoy contigo un día más. Un minuto más.
Comentarios
merci
paula
Esa palabra que circunstancialmente convierte en maldita por el tono de su voz al pronunciarla. Transición a malos augurios.
Me pregunto cómo debe sentirse ella.
Molt bona entrada Moli!
Esa palabra que circunstancialmente convierte en maldita por el tono de su voz al pronunciarla. Transición a malos augurios.
Me pregunto cómo debe sentirse ella.
Molt bona entrada Moli!
Pero sabes? No te miento. Es nuestro espacio, aquí o allí, y no hay más mundo fuera de donde nos encontramos.
Te digo la verdad, hoy me quedo y mañana despertaré a tu lado. Cada día estaré aquí, pero especialmente cada noche porque me encanta sentir tu piel, dormirme abrazada a ti.
Solo así puedo descansar, solo así sueño que estoy contigo un día más. Un minuto más. Una eternidad