Bebo...

(Música pel text, clicar la web, un cop oberta abaixar una mica i clicar la cançó 5 - You - a volum baix)

Bebo...un trago primero. El resto del vaso después. Whisky. Sin hielo.

Un escozor suave en mi cuello, aprieto los labios y dejo el vaso encima de la barra. Suena una música de piano por los altavoces del bar, la melodía es irreconocible para mi. Suena de tal modo que casi parece que esté allí conmigo, al fondo de la sala.

Me quedo quieto en el taburete, con la espalda encorvada y con ambas manos sujetando el vaso, con la mirada clavada en él. Fijándome en esa gota que queda inevitablemente enganchada en él, aprisionándola y vigilándola para que no escapara, deseando que se multiplicara.

El camarero como si hubiera oído mis plegarías se acerca y me lo rellena, me mira y me sonríe con complicidad, commo dándome a entender que sabía lo que necesitaba, que me había escuchado. Lo miro y asiento en señal de agradecimiento.

Bebo.

Esta vez el vaso de golpe. Al piano se le suma una trompeta, Louis Armstrong, pero estoy convencido de que este ni está en el bar ni suena en los altavoces, es un producto de mi imaginación. Sin embargo encaja a la perfección con el piano que suena.

De golpe me doy cuenta de que el bar está bastante lleno, la gente habla animadamente pero lo único que puedo oir es música. El camarero me mira sorprendido, se acerca con la botella, la pone encima de mi vaso y la inclina. Suficientemente como para que el líquido no llegue a escaparse de la botella, espera una señal mía.

Asiento.

Empieza a verterse el líquido, con un color idéntico al licor de miel, un poco más claro. Termina de servirme y se gira de espaldas a mi para poner la botella en la estantería, o ¿quizás se gira porqué no quiere ver como me degrado?

Saco un billete de cincuenta y dejo la mano levantada. Se gira, lo ve y de entrada se extraña ¿Qué podría tener de raro pagar lo bebido (debido)? Vuelve a su expresión sonriente, se acerca, lo coge y justo cuando el billete se ha soltado de mis dedos digo:
- Pago alguno más por adelantado
- Se lo agradezco, señor.

Señor, la "erre" resuena irremediablemente en mi oído. Se queda el billete.

Bebo.

Me termino el vaso de un trago, esta vez más lento. Noto el ardor desde mi boca hasta el estómago. Esta vez dejo el vaso en la mesa y lo suelto. De golpe el bar me parece más pequeño y más vacío. Aparece mágicamente mi vaso lleno de nuevo.

Bebo rápidamente y la oigo gritar, cómo algo muy lejano, un eco que queda encubierto por la trompeta de Armstrong en "hello Dolly live" . El piano sigue allí, pero ya no se si es el mismo, ya no se si sigue sonando por los altavoces, pero sigue allí, conmigo, acompañándome trago a trago desde el innicio.

Bebo y ella gime. No era un grito entonces.

La gente del bar desaparece y ya solo quedo yo, creo, en una habitación pequeña en la que solo hay un taburete, una barra, un camarero sirviendo copas y un vaso vacío.

Bebo una vez más y ella gime, estirada sobre la barra, vestida en un camisón negro bastante transparente y las bragas a juego. Gime y se retuerce sin tocarse, arquea toda la columna y mueve la cadera como si estuviera follando al aire mientras me mira fijamente, abre la boca ligeramente y gime. Entreveo su lengua que se mueve con delicadeza.

El camarero la ignora, como si no estuviese allí, como si vivieran en dos realidades distintas y yo estuviera en medio de ellas. Armstrong sube la intensidad de su trompeta. Llega el clímax de la canción, el piano ya es solo un acompañamiento sin importancia.

Bebo y ella gime muy fuerte, no se si se está corriendo o si está sufriendo, me veo incapaz de ver la diferencia entre ambas. Los gemidos acompasan la trompeta y se mezclan, forman ya parte de una sola melodía. El camarero y el piano desaparecen. ¿Acaso no serían la misma persona?

Bebo y me mareo. Todo da vueltas en mi cabeza, el bullicio de la gente, la sonrisa del camarero, sus gritos, las trompetas de Armstrong, mi llanto, el piano y bebo y ahora todos los sonidos son inseparables, se me hace imposible distinguir los elementos de la escena. No hay partes, todo es algo indivisible.

Bebo y me siento mareado Louis, me siento vagamente extraño Louis.

Bebo de nuevo y ella grita, la trompeta grita y yo me muero de ganas de gritar. Ella deja de mirarme, mira hacia el techo estirada en la barra con los ojos extremadamente abiertos y empieza a temblar y yo bebo y ella grita más y yo bebo y me parece que ella sangra pero no veo la sangre y yo lloro y cierro los ojos y la agarro y la abrazo fuerte y siento que se mezclan las lágrimas con su sangre y yo bebo, creo, ya no se si whisky, pero ella se escapa de mis brazos, se diluye, se deshace, desaparece mientras yo bebo. Y la adoro.

O la adoraba, ya no lo se, pero ella ya no está. Me da la sensación de que soy yo el que no está, el que está muerto y quizás por eso bebo, para sentirla viva y a mi lado un trago más.

Comentarios

Rooney ha dicho que…
Me ha encantado el texto. Un gran relato plagado de sentimientos intensos. Me seguiré pasando por aquí.
Moli ha dicho que…
Gracias Rooney por tus palabras :) espero que te siga gustando lo demás
Syl_Miranda ha dicho que…
Me creo el ambiente propicio para reescribir una obra de teatro. Tienes un talento innato para guiones teatrales, busca ese camino es interesante. un abrazoo

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