Alienación

(Canción qué NO acompaña al cuento, pero que le dió vida)

Te quería contar.
Estábamos tirados en la cama desnudos, Marta estaba de lado abrazándome. Yo estaba boca arriba con las manos apoyadas en mi cabeza, mirando el techo con un cigarro encendido en la mesita. No me gustaba fumar en mi habitación, pero me ayudaba a centrar mi cabeza y pensar con claridad, pensar sin dar rodeos. Ella me miraba fijamente, esperando una reacción, un cambio, que le dijera algo, que la mirase, lo que fuera.

Yo ya no podía mover mis ojos de ese punto invisible que se había forjado en el techo. Procedía con un movimiento repetitivo cogiendo el cigarro con la mano derecha sin mirar dónde estaba, me lo acercaba a la boca, daba una calada larga, devolvía el cigarro a su lugar original y mientras expulsaba el humo movía los dedos para que cayera la ceniza, aunque no hubiera suficiente acumulada aún para caerse.

Fue en ese momento en el que me hablé a mi mismo después de mucho tiempo y me pregunté "¿qué estoy haciendo yo aquí?". Jamás me había hecho esta pregunta. En esta vida había dejado trabajos, ciudades y amores suficientes como para que esta pregunta hubiera precedido cualquier ruptura importante en mi vida. Pero apareció ahí, justo ahí, después de follar y mientras me fumaba un cigarro. La pregunta era estúpida. Y si en algún caso me la tenía que tomar en serio, debía ser en el sentido contrario en el que apuntaba la pregunta. Ya tengo claro que desconfío de mi.

Soliendo ser una pregunta que precede a una huida, más que una pregunta suele ser un "lárgate lo antes posible, porqué cuanto más pase, más lamentarás el tiempo perdido entre que te hiciste la pregunta y la respondiste". Pero esta vez requería de una respuesta pensada, no nacía de una incomodidad, ni de un desagrado de mi vida con Marta. No era un "qué estoy haciendo aquí" cualquiera si no EL "qué estoy haciendo aquí"

Lo primer que sentí fue que no pertenecía a este lugar, de hecho sentía que no pertenecía a ningún lugar en concreto, me sentí fuera de todo, muy dentro de mi. No es que me sintiera en tierra de nadie, si no que simplemente no estaba. Tuve un ligero mareo y luego náuseas, aunque era consciente de que en mi cara no había ningún cambio aparente.

Creo que me dormí, en algún momento, quizás cinco minutos o media hora, imposible que fuera menos y probablemente no fuera más. Tampoco estoy seguro de que hubiera cerrado los ojos. Debí cerrarlos porqué soñé, y en ese sueño aparecías tu, por allí, en un parque cualquiera, irreconocible, con hierba, bancos, gente paseando y gente sentada. Creo que fuera el parque que fuera, tu en ese instante estabas en todos los parques. En algún momento nos cruzábamos, tu sonreías, yo me acercaba y te besaba.

Pero te besaba no como te besaba a ti, te besaba como besaba a Marta. Me acercaba lentamente como un tigre, observando a los ojos de mi presa. Luego juntábamos los labios aún ambos con los ojos abiertos, poco a poco los íbamos cerrando a la vez que abríamos la boca. Como si fuera un mecanismo ligado, el peso de las pestañas hacía abajo permitía la apertura de los labios. Movíamos lentamente (aún) la lengua hasta que se encontraban y se acariciaban como dos animales que se reconocen, aún cada lengua en su nido.

Cerrábamos los labios y yo me desviaba ligeramente hacia tu labio superior y te lo mordía. Después me despertaba. Quizás me mordí mi propio labio y por eso abrí los ojos
- Te has dormido?

Preguntaba Marta, sabiendo con más certeza la respuesta que yo. Seguía en la misma postura que antes, mirándome fijamente. Esta vez giré mi cabeza y la miré a los ojos.
- Creo que si
- Has soñado algo?
- Creo que si
- Y que has soñado?
- Qué te besaba en un parque.

Marta me besó, como en el sueño. Porqué Marta era la del sueño, y también la de la realidad. Marta cogía tu aspecto para recordarme que eres aquello que anda por todos los parques, ese peligro y ese miedo a la vez, que no eres tú, si no que son todos los parques en los que acecha la posibilidad de encontrar alguna mujer bella que me recuerde a Marta, alguna que me recuerde a ti, o alguna que me recuerde a los dos.

Necesitaba contártelo a ti porqué Marta ya hace algunos años que no está y a ti hace aún más años que no te veo, y se que te quiero todavía, menos que a Marta pero más que a nada en este mundo.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Pues este me ha gustado mucho más. Con tu permiso te sigo y me iré leyendo el resto :)
Moli ha dicho que…
Muchas gracias Srta. Rooney :) hace tiempo que nadie escribe algo por aquí. Agradezco tus cumplidos y tus críticas también
Soledad 6 ha dicho que…
Creí que ibas a decir en el último párrafo "... Marta hace algunos años que no está y a ti hace aún más años que, todavía, no te conozco".
Me ha gustado mucho tu entrada. Me parece muy descriptiva, muy visual. Lo dicho, que me ha gustado mucho :)
Señorita Rooney ha dicho que…
Se echa de menos que subas algo :)
Anónimo ha dicho que…
Me ha encantado esta historia.
Y el parrafo final conmovedor al 100%

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