Transportting

Me gusta moverme. Me gusta viajar. Me gusta transportarme.

Usualmente me gusta moverme en bicicleta. Es el transporte que suelo coger para ir del trabajo a casa, para ir de casa el trabajo, de los sitios a casa, de casa a cualquier sitio. Es fantástico, tranquilo, relajante. Para qué intentar convencer a la gente por "si contamina o no", es sin duda suficientemente rápido, relajante y bueno de por sí.

La verdad es que también lo prefiero para ahorrarme el lujo del transporte privado y el precio del transporte público (que también es un lujo ahora). Aunque el problema que tiene la libertad de ir en bici es que  muchas veces me desvío de mi camino. Por que si algo prefiero antes que la tranquilidad y la autonomía son los buenos trayectos inesperados. Así que a la mínima me distraigo de mis quehaceres y me embarco en un viaje breve hacía no-se-donde mientras vuelvo para mi casa.

Pero si algo me gusta más que eso es la posibilidad de compartir trayectos, porqué al fin y al cabo marca la diferencia ante cualquier transporte con quien lo viajas.

Cuando salgo de trabajar adoro los largos paseos con Miguel. Él, siempre con esa mirada al recto despacha mis comentarios como si se tratase de un maestro de la esgrima. Se hace entretenido discutir con él porqué es como una partida de ping-pong que lo que está en juego son nuestras propias convicciones sobre la vida. Y la pelota es aquella creencia que hace que pensemos que jugándola, la encontraremos.

Cuando salgo de casa por la mañana, casi siempre me encuentro a la puerta con Trini, la nueva inquilina. Lleva ya 1 año en el edificio pero al ser la última ya definitivamente la convierte en la nueva, hasta que venga alguien nuevo.

Con Trini me gusta jugar a esconderme de quien soy, me camuflo y me convierto en otro que al esconderse intenta de algún modo saber quien es ella. Y si ella hiciera lo mismo, ahora mismo no sabríamos absolutamente nada el uno del otro, a pesar de las numerosas mañanas que hace que vamos juntos.

A veces "Eme Jota" me acompaña hasta el trabajo porque según ella, le encanta hacer ese trayecto conmigo. Entiendo a la perfección esa sensación. Adoro que me acompañe. "Eme Jota" es una mujer muy curioso, con un trasfondo místico que solo muestra durante ese breve lapso de tiempo. Cuando quedamos para vernos se comporta de lo más normal.

No se qué me pasa con ella, igual es porqué de ella no me puedo esconder, ella lee en el fondo de mi alma y  cuando eso ocurre me deprimo y me pongo a pensar que las cosas son peor de lo que son en realidad. O es que son realmente peor de lo que parece.

Pero siempre ante cualquier muestra de pesimismo rompía mi discurso con un, "bueno, no olvides que tienes el nombre de Dios, y esto es una gran responsabilidad".

A saber qué querrá decir con eso, pero desde que empezó a decirlo, que solo espero en ir a trabajar para descubrir más de mí mismo

Comentarios

Syl_Miranda ha dicho que…
me hizo recordar la pelicula 24 horas, quizás nada que ver, es como todo lo que puede pasar, casi el mundo paralelo que no observamos a simple vista!

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