Amistades
Marta llevaba un rato comiendo su bocadillo de jamón york y queso manchego, se puso el último trozo entero en la boca y empezó a masticarlo con cierta dificultad. Al cabo de unos segundos se tragó una parte de la bola de comida que se le quedó medio encallada en la garganta. Con un poco de agua de su botella hizo que bajara, y tomó precauciones para que no le ocurriera también con el trozo que aun le quedaba en la boca.
Cuando se lo hubo tragado, prosiguió su conversación con Ruben, que ya hacía unos minutos que había terminado de comer. Ruben estaba apoyado en un árbol con las piernas estiradas, Marta estaba a su lado cruzando perpendicularmente sus piernas con las de Ruben.
- No entiendo que podrías obtener de relacionarte con alguien así.
Marta estaba molesta por las últimas amistades que había hecho Ruben. No eran mala gente, no eran de los que tomaban sustancias ilegales, ni siquiera gamberros, de hecho eran bastante trabajadores y activos. A Marta le gustaba relacionarse solo con gente extravagante, inteligente, o en su defecto que fueran definitivamente muy distintos a lo que ella estaba acostumbrada a ver.
Ruben cumplía esos parámetros, aunque él no era muy consciente de ello. La mayoría de amigos de Ruben tenían algo que Marta detestaba: que fueran demasiado simples. No soportaba la gente que buscara ser normal, que se camuflen entre la multitud. Por lo contrario, Ruben no hacia ningún tipo de exigencia sobre nada o sobre nadie.
- No se porqué sueles relacionarte con gente como Miguel, Sandro o Elisa. La mayoría de tus amigos están a otro nivel del tuyo. Son de otra bajeza, de mala madera. No es que me guste porqué sean como son, pero no me gusta porqué no son tan buenos como tu, y la buena fruta se pudre más rápido con otras frutas en mal estado.
- Tienes miedo a que me vuelva estúpido? Crees que se pega la estupidez?
- Lo haces para sentirte superior. Necesitas ser el "más" en algo, te enaltece el ingenio saber estas a otro nivel y que puedes jugar con todo lo que sabes.
Lo que más le molestaba a Ruben eran los juicios de Marta. Ella en el fondo era como la gente a la que criticaba, en el fondo necesitaba estar rodeada de gente como ella, gente inadaptada y diferente. Gente que crea que lo que hace especial a alguien es la medida en la que se diferencia con los demás. Por eso para Ruben valía tanto como cualquier otra persona, y mucho.
- Nada de eso, Marta, lo que me interesa de la gente es su capacidad para mejorar y sus defectos. Es lo que más me interesa porqué no me importa en qué punto yo conozco a alguien si no todo el progreso que puede llegar a hacer. Cuando conocemos a alguien hacemos una fotografía de su alma, un corte en el tiempo, y a partir de ahí armamos elementos y los matizamos, pero con una imagen de fondo. A mi no me gusta tener algo así. Las sorpresas de verdad en las personas te las llevas con muchos años, y no en siete días.
Lo siguiente son sus defectos, me encantan. Es aquello que más odias de alguien y que a la vez, es tan suyo y auténtico como sus virtudes. Son inseparables, su ego está formado de eso, del gusto y del disgusto y si puedes llegar a tolerar los defectos de alguien, puedes obtener algo para siempre. Tener un vínculo eterno me parece más importante que tratar de obtener un beneficio psicológico e intelectual inmediato, como proponías "qué podrías obtener de relacionarte con gente así". Si la gente es aquello que te pueden aportar, una vez haya puesto ese conocimiento en tus manos, ya no sirven de nada.
- Pero no cambian nada en ti, no te ofrecen nada nuevo, se convierten en previsibles, repetitivos, vacíos...
- Pero los humaniza. Mis defectos y los ajenos... aprender a identificarlos y diferenciarlos de los nuestros. Como cuando aparece un famoso cantante con algún defecto o alguna adicción, la gente toca de pies en el suelo y recuerdan que aquella estrella no venía del cielo, si no que alguien la puso allí.
Marta entendía perfectamente lo que Ruben pensaba. Ruben no seleccionaba su compañía, podía ser cualquiera, sin criterio...el primero que se cruzase. En el fondo lo dolía porqué ella, tanta admiración que sentía por él, pensaba que podría significar exactamente eso, una cualquiera. Después de haber estado media vida intentando crear una identidad que se diferenciase de los demás se enamoraba de alguien sin ningún tipo de complicación, completamente i absolutamente simple. Demasiado, tanto que lo hacía único.
Marta tuvo la sensación de acercarse a la idea de qué es lo que hacía que las personas fueran distintas. Se preguntaba si Ruben lo sabría... pero Ruben nunca sabía nada.
- Entiendo... contigo nunca podré sentirme especial.
- Pero siempre te sentirás querida, lo prometo.
- No entiendo que podrías obtener de relacionarte con alguien así.
Marta estaba molesta por las últimas amistades que había hecho Ruben. No eran mala gente, no eran de los que tomaban sustancias ilegales, ni siquiera gamberros, de hecho eran bastante trabajadores y activos. A Marta le gustaba relacionarse solo con gente extravagante, inteligente, o en su defecto que fueran definitivamente muy distintos a lo que ella estaba acostumbrada a ver.
Ruben cumplía esos parámetros, aunque él no era muy consciente de ello. La mayoría de amigos de Ruben tenían algo que Marta detestaba: que fueran demasiado simples. No soportaba la gente que buscara ser normal, que se camuflen entre la multitud. Por lo contrario, Ruben no hacia ningún tipo de exigencia sobre nada o sobre nadie.
- No se porqué sueles relacionarte con gente como Miguel, Sandro o Elisa. La mayoría de tus amigos están a otro nivel del tuyo. Son de otra bajeza, de mala madera. No es que me guste porqué sean como son, pero no me gusta porqué no son tan buenos como tu, y la buena fruta se pudre más rápido con otras frutas en mal estado.
- Tienes miedo a que me vuelva estúpido? Crees que se pega la estupidez?
- Lo haces para sentirte superior. Necesitas ser el "más" en algo, te enaltece el ingenio saber estas a otro nivel y que puedes jugar con todo lo que sabes.
Lo que más le molestaba a Ruben eran los juicios de Marta. Ella en el fondo era como la gente a la que criticaba, en el fondo necesitaba estar rodeada de gente como ella, gente inadaptada y diferente. Gente que crea que lo que hace especial a alguien es la medida en la que se diferencia con los demás. Por eso para Ruben valía tanto como cualquier otra persona, y mucho.
- Nada de eso, Marta, lo que me interesa de la gente es su capacidad para mejorar y sus defectos. Es lo que más me interesa porqué no me importa en qué punto yo conozco a alguien si no todo el progreso que puede llegar a hacer. Cuando conocemos a alguien hacemos una fotografía de su alma, un corte en el tiempo, y a partir de ahí armamos elementos y los matizamos, pero con una imagen de fondo. A mi no me gusta tener algo así. Las sorpresas de verdad en las personas te las llevas con muchos años, y no en siete días.
Lo siguiente son sus defectos, me encantan. Es aquello que más odias de alguien y que a la vez, es tan suyo y auténtico como sus virtudes. Son inseparables, su ego está formado de eso, del gusto y del disgusto y si puedes llegar a tolerar los defectos de alguien, puedes obtener algo para siempre. Tener un vínculo eterno me parece más importante que tratar de obtener un beneficio psicológico e intelectual inmediato, como proponías "qué podrías obtener de relacionarte con gente así". Si la gente es aquello que te pueden aportar, una vez haya puesto ese conocimiento en tus manos, ya no sirven de nada.
- Pero no cambian nada en ti, no te ofrecen nada nuevo, se convierten en previsibles, repetitivos, vacíos...
- Pero los humaniza. Mis defectos y los ajenos... aprender a identificarlos y diferenciarlos de los nuestros. Como cuando aparece un famoso cantante con algún defecto o alguna adicción, la gente toca de pies en el suelo y recuerdan que aquella estrella no venía del cielo, si no que alguien la puso allí.
Marta entendía perfectamente lo que Ruben pensaba. Ruben no seleccionaba su compañía, podía ser cualquiera, sin criterio...el primero que se cruzase. En el fondo lo dolía porqué ella, tanta admiración que sentía por él, pensaba que podría significar exactamente eso, una cualquiera. Después de haber estado media vida intentando crear una identidad que se diferenciase de los demás se enamoraba de alguien sin ningún tipo de complicación, completamente i absolutamente simple. Demasiado, tanto que lo hacía único.
Marta tuvo la sensación de acercarse a la idea de qué es lo que hacía que las personas fueran distintas. Se preguntaba si Ruben lo sabría... pero Ruben nunca sabía nada.
- Entiendo... contigo nunca podré sentirme especial.
- Pero siempre te sentirás querida, lo prometo.
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Granjera busca Rubén de carne y hueso!