Dead Man

(Clica para escuchar la canción)

Firmé el contrato y debí leerme la letra pequeña. Como ocurre con todos los contratos, hay letra pequeña.

Al final quererte fue un contrato en el que ponía entre líneas que tu eres quien come, yo soy comido. Firmé un contrato en el que ponía que no tenía fecha de caducidad, pero que si la había, en ese caso me la comunicarías tú. Yo solo tenía derecho (y decidí) trabajar incondicionalmente.

Firmé un contrato, un contrato en el que tus besos eran míos y tus labios eran nuestros. Un contrato en el que tu alma podía mirar a donde quisiera, mientras dedicara un par de reojos para mí. Un contrato fácil en el que solo pedía un poco de ti a cambio de todo yo.

Esos contratos malditos en los que no te dicen cuando ni cuanto te van a pagar, pero que te obligan a ir a trabajar cada día. Fines de semana libres? No, fines de de semana también. Un contrato esclavo, pero con el placer de un mayordomo.

Quererte era un contrato en el que no te pedían experiencia, pero sin querer te la exigían. Era un contrato en el que se tenían que hacer las cosas bien.

Pero nadie te decía en que si lo hacías todo bien, lo más seguro es que estuvieras haciendo algo mal. Era un contrato trampa, un contrato sin papel, palabras y letras en el aire danzando, formando y provocando palabras aleatorias. Un contrato indefinido, un contrato a plazo variable. Se cobraba en negro.

Un contrato que cuando terminara te ibas derechito a la cola del paro. Pero al paro de los deprimidos, de los obsesivos, de los parados de espíritu, de los olvidados, de los abandonados y de los rechazados. Un paro cardíaco, un parón. Una "petite mort". Y no hay manera de resucitar, eso solo ocurre en las leyendas.

Era un pequeño contrato, que como todo contrato yo decidí firmar.

Firmé un contrato en el que los sábados eran nuestros y los domingos se llenaban de miradas. Las semanas fabricaban meses y los meses nos sonreían. Tu eras la reina de las aves y yo era un miserable ratón. En el contrato pedías que los abrazos fueran los saludos, que las caricias fuera nuestro lenguaje único y exclusivo.

En el contrato no salían los fines de año en Viena, los viajes a París ni los días libres en Polonia. En el contrato no salía nada de formar una familia, nada de pagar una hipoteca, de conocer a los tuyos, de conocer a los míos. No salía por ningún lado nada de todo eso pero probablemente estuviera escrito por ahí, entre esas dos líneas que decían lo que parecía obvio y escondían lo que era verdadero.

Ha terminado el contrato, y quien se va al paro soy yo.

No aparecían en ningún lugar que al vencer el contrato vendrían los abrazos muertos y los besos robados, los tiempos perdidos, las miradas estériles, la indiferencia, el frío y el hastío. No aparecían las lágrimas ni los ahogos, los vómitos ni el obsceno huir de los pensamientos.

Me entero que no había finiquito, que dejas de trabajar y búscate la vida, sin cartas de recomendación. Bebe whisky caro y folla coños nuevos, busca calor entre unas piernas y los grados de un brebaje escocés. Y adelante, que todo sigue adelante, "que ya encontrarás algo mejor", "qué algo bueno habrás aprendido de esto", "que ya verás que bien lo pasaremos ahora". Que dejen de mentirme ya, que yo ya se de que va eso de perder un buen trabajo.

Se ha acabado, pero yo seguiré yendo a trabajar, qué remedio, después de tanto tiempo aquí, creo que no sabría ni podría hacer este trabajo por ninguna empresa más.

Después de tanto tiempo amándote, como para acostumbrarse a hacer algo más.

Como si hubiera algo mejor que hacer.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
No existe este contrato.
No existe.
Es inexistente.. Nunca ha existido. Es una ilusión. No existe..


T'estimo.

Aneris
Moli ha dicho que…
I jo t'estimo a tu Sirena! Què faria jo sense tu?
Soledad 6 ha dicho que…
Discrepo de Aneris. Ese contrato existe, yo conozco a gente que lo firmaron y cuando resulta que lo que era eterno se convirtió en eterno pasado pasan a engrosar la lista de las almas en Estado de Conmoción Pasiva Permanente. El famoso ECPP. Por suerte no parece ser el caso referido en la entrada. Él al menos sigue yendo al tajo todos los días intentando firmar otro contrato aunque sea Contrato Basura Permanente de Diez Minutos de Duración Indefinida.

Me ha gustado mucho.
Moli ha dicho que…
Pues que remedio soledad, si le gusta el trabajo, trabajará aunque sea por amor al arte, sin cobrar nada.

Estará enamorado.

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