The 5th Apple

Silencio. Oscuridad.
Mis primeros rasguños de percepción, el primer destilado de
la consciencia. Abro los ojos y veo lo mismo, veo la nada, negra como una
lágrima de tinta.
Intento moverme pero no puedo sentir mi cuerpo, como si
fuera un trozo de materia inventada por mi imaginación. Mi piel es pura
metafísica, aliento de los dioses muertos.
Puedo escuchar a lo lejos un goteo, un grifo mal cerrado que
gotea rítmicamente como un metrónomo. Escucho pacientemente, busco orientación,
un camino, una explicación, una razón. ¿Acaso estoy preso? ¿Acaso es esto la
libertad que la que tanto hemos hablado?
Las palabras desaparecen solo con susurrarlas.
Eso es, un susurro que se esconde detrás de cada gota. Unos
labios que mienten y unos pasos que se acercan, marchitando mis pensamientos.
Los pasos se acercan y se multiplican, los susurros ya son
voces, se mueven a mí alrededor y me vienen de todas direcciones, me hablan
todas a la vez, me gritan, me ensordecen y me agobian. “Por favor, necesito
descansar, necesito entender, necesito pensar, necesito sentir” intento decir,
pero mi voz es inexistente, mi garganta es ficticia. Cada vez más ruido y ya no
distingo qué es qué, todo se mezcla. “¡Por favor, parad!” grito, pero lo único
que puedo sentir en mi garganta es la asfixia del silencio.
¿Silencio? ¡He dicho
silencio!
El silencio crece en mi pecho y se expande eliminando todo
lo que me rodea. Ya no hay errantes, ya no hay parlantes. Tan solo ese oscuro y
cálido silencio. Tan solo me siento solo en esta fría celda libre.
Por fin siento que puedo abrir los ojos, pero me pregunto
quién quiere ver lo que realmente tenemos delante, quién quiere ver la verdad,
quién desea desvelarse.
Tímidamente, con pesadez los voy abriendo y ante mi aparece
una figura humana, que a su vez, empieza a abrir sus ojos y me mira. Empiezo a
temblar y siento náuseas, la bilis se pasea libremente por mi garganta como un
Bourbon barato. “Atrévete a mirarme”, escucho. Miro a ese ser que tengo delante
y veo mí reflejo con sangre en las manos.
Pero después también te he visto a ti al lado de mí reflejo,
y he entendido que del corazón salen las peores pesadillas.
Cuando he apartado la mirada para ver que había a nuestro
alrededor, los ojos me han empezado a temblar, me he tapado las orejas con las
manos, he cerrado los párpados y he empezado a gritar. Un grito sordo cargado
de miedo y sangre de mi mundo entero.
Pero una intuición me decía que ya quedaba poco para el
final, apenas dos líneas, dos frases, dos palabras, quizás. El final, es lo
único que nos espera.
Silencio. Oscuridad.
(En colaboración con Störung, inspirado en The 5th Apple de Alina Kalancea - https://storung.com/catalog/label/str013/ )
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