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Goodbye...

...adieu, adiós, agur, adéu, sayonara, adeus... da igual como intente decirlo, por más lenguas que trate de utilizar, todas tiemblan al pronunciarlo. Cuando es uno sincero, cuando sabes que todo termina aparecen los miedos, las palabras malditas, las letras inpronunciables. -Vivir es un aprender a despedirse constante, de tus amigos, de tus familiares fallecidos, los amores que desaparecen en brazos de otro, los compañeros de trabajo... mueren, cambian de ciudad o ya no quieren más tu compañía. Aprenderlo y aceptarlo es vivir en paz. - Parecés tan frío, como si no te importara despedirte de mi. - Y no me importa, por eso no te digo "adiós"... Tampoco se que me pasará mañana, no se cuanto te extrañaré ni se cuando voy a necesitar verte de nuevo. Quizás nunca o quizás mañana tengo la imperiosa necesidad de verte de nuevo. - Pero el hecho es que la tengas o no, no nos veremos más. Gabriel oía pero se obligaba a no sentir nada. Pero él no se daba cuenta de su autoimposici...

Amistades

Marta llevaba un rato comiendo su bocadillo de jamón york y queso manchego, se puso el último trozo entero en la boca y empezó a masticarlo con cierta dificultad. Al cabo de unos segundos se tragó una parte de la bola de comida que se le quedó medio encallada en la garganta. Con un poco de agua de su botella hizo que bajara, y tomó precauciones para que no le ocurriera también con el trozo que aun le quedaba en la boca. Cuando se lo hubo tragado, prosiguió su conversación con Ruben, que ya hacía unos minutos que había terminado de comer. Ruben estaba apoyado en un árbol con las piernas estiradas, Marta estaba a su lado cruzando perpendicularmente sus piernas con las de Ruben. - No entiendo que podrías obtener de relacionarte con alguien así. Marta estaba molesta por las últimas amistades que había hecho Ruben. No eran mala gente, no eran de los que tomaban sustancias ilegales, ni siquiera gamberros, de hecho eran bastante trabajadores y activos. A Marta le gustaba relacionarse ...

Claudia i Joan

 - Entrada formulada a partir de posar a prova les crítiques més recents que he rebut - La Claudia era una noia (perquè ara ja és una dona gran i àvia de tres néts) amb la mirada molt profunda i amb uns ulls que jugaven a ser verds i marrons segons l'antull del dia. En Joan era un noi (perquè ara ja és un home gran i avi de tres néts) senzill, poc xerraire i no gaire entremeliat, amb un gran cor i sempre disposat a ajudar als altres. La Claudia i en Joan es van conèixer a l'escola, quan tenien sis anys. Els primers anys no havien jugat mai junts. Anaven a classes diferents tot i que feien el mateix curs però no solien ajuntar-se els respectius grups durant l'hora del pati. Els amics d'en Joan jugaven a futbol i ell els seguia, les amigues de la Claudia saltaven a la corda o seien a parlar mentre es feien cues i trenes al cap. Quan si van començar a relacionar-se va ser quan estudiaven l'Educació Secundària. L'escola on havien estudiat només es podia fer ...

- ¿Estás bien?

- ¿Eh?, Claro, si ¿porqué, no debería? Clara subió la cabeza y se acercó a su cara recorriendo todo el cuerpo. - No se, normalmente cuando te la estoy comiendo pierdes la cabeza. - Últimamente no acostumbro a perder demasiado la cabeza por nada. - Estarás madurando... Estaban estirados en la cama desnudos, él mirando al techo apoyando su cabeza sobre sus manos mientras ella estaba de lado y le rodeaba el cuerpo con un brazo y una pierna. - ¿Quieres que me ponga encima? - Me duele la cabeza... - ¡Venga! Te están creciendo ovarios creo, mañana me dirás que tienes la menstruación -... Él guardó silencio. Obviamente ocurría algo, Clara se daba cuenta pero el alma de Noel era inaccesible. Nunca sabía como hacer para entender lo que sentía. ¿Era de ahora o llevaba tiempo así? Noel rompió su silencio: - ¿Cuando te hiciste este tatuaje? Clara dudó unos segundos - ...¿el del tobilllo? Cuando era joven... Clara aun era joven, pero se había creado una imagen...

Lluvia

(Canción para acompañar) - Te he traído un paraguas... - No hace falta. La lluvia mojaba la cara de Taro, no se notaba que había estado corriendo y llorando. Estaba sentado en el suelo de madera del puente, con las piernas colgando hacia el lago. Su padre que permanecía de pie a su lado con un paraguas abierto de color negro sabía como se sentía. - La abuela... - ¡No quiero hablar de la abuela! La madre de Taro los abandonó a él y a su padre cuando solo tenía dos años. Decidió que el matrimonio y ser madre no eran para ella, así que se fue con un viajero a dar vueltas por el mundo. Des de ese momento, la abuela de Taro se fue a vivir con ellos para poder hacerse cargo de Taro, porqué su padre estaba des de las siete de la mañana hasta la hora de cenar trabajando en otra ciudad para poder pagar la hipoteca y la comida. La abuela de Taro se hizo cargo de él durante trece años: hizo de padre, de madre, de hermana de maestra, y los domingos de amiga. Siempre iban al parque oes...

Por la ventana

Él miraba afuera, apoyado con los codos en el margen de madera de la ventana. Desnudo, con medio cuerpo por fuera en ese agujero cuadrado en la pared por la que se precipitaron sus sueños suicidas de antaño. Se quedó absorto contemplando un mundo que podría haber sido probable pero que no fue posible por cada decisión que tomó. Cuando miraba al cielo desde su habitación siempre pensaba que en cada decisión uno no elige un camino, si no que descarta todos los demás. Se sigue un futuro y todos los demás se desvanecen... El cielo estaba impecable acompañado por apenas cuatro nubes blancas y ovaladas, no muy grandes, lo justo para dar un poco de cobijo a un sol de Mayo que ardía con la fuerza de sus Agostos. Se oía en el edificio de enfrente una vecina poniendo una lavadora, mientras la del piso de abajo tendía la ropa. Se había olvidado. Al girarse recordó que no estaba solo. Marianne estaba desnuda en su cama observándolo, tumbada de lado con la cabeza apoyada en su mano derec...

Caja

Dan se acordaba de la última vez. ¿Que haría ya?, ¿tres años? No había parado de vomitar durante tres días seguidos. No había ni bebido demasiado, ni comido nada que pudiera resultarle perjudicial. Pero vomitaba como un desgraciado porqué sabía que lo merecía. No lo provocaba, pero una especie de fuerza visceral le apretaba el estómago hasta vaciarlo por dentro. En aquella ocasión cuando se quedó vacío, bebió y bebió de un whisky rancio comprado a granel en la bodega del barrio. Sabía a madera poco refinada y porosa, un mal whisky sin apenas madurar. Pero el buen beber es para el que está saciado, la bebida barata es para aquel que le queda todo por aprender. Pero Dan no consiguió olvidar a los labios de Rosa, los tenía presentes en todo momento. No había licor capaz de borrar el desamor de una alma atormentada. No había brebaje en el mundo, ni mujer alguna que pudiera hacer desaparecer los labios de Rosa. Pero eso fue hace tres años, y Rosa voló de su cabeza. Primero voló al ...