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Despedidas

¿Porqué no dije nada a nadie? No lo se, creo de verdad que no tengo una respuesta digna. Podría decir que para que nadie llorara por mi, pero eso sería bastante egoísta. Quizás si hubiera tenido que despedirme de todo el mundo, finalmente no me habría atrevido a irme, hubiera querido quedarme, y habiéndome despedido ya, no sería posible. Suena bastante egoísta también. No había un modo no egoísta de hacer las cosas. Era el día anterior al vuelo y solo me quedaba ella. Mi familia pensaban que me iba un mes a Guatemala. Era la única manera de que me creyeran cuando me veían desvalijar la mitad de mis cosas. Eso tenía sentido para ellos, era suficiente, no tenían que saber más. A los demás no hacía falta decir mucho más, "hablamos pronto", "te llamo la semana que viene", "te mando esa canción"... y un abrazo. Un abrazo largo, en todos los casos. Con eso bastaba. Tardarían unos días en darse cuenta que me había ido del país, del continente. (Música pa...

Carmen

"Al principio te miraba de reojo, cada día. Apartaba la mirada cuando veía que te girabas y me observabas. Tu luego me dijiste que no te dabas cuenta, que te parecía un ejercicio automático, un tic. Pero para mi y para todo el mundo era más que evidente que me gustabas. Me gustabas demasiado y no me atrevía a gustarte. Fui cobarde por mirarte fingiendo que no te amaba, lo sabías y jugabas." Des de el suelo se hablaba mentalmente. Jonás estaba tumbado boca abajo con la cabeza de lado apoyada en la alfombra del comedor. Iba vestido con una bata suave y un pantalón de lino que utilizaba como pijama. Un vaso estaba tumbado en el suelo a su lado y restos de comida que había pisado varias veces y que ya no se podía reconocer qué tipo de comida había sido. Quizás carne o quizás pasta. Un hilo de baba se desprendía suavemente desde la comisura de sus labios y caía gota a gota en el suelo. Sus pensamientos le dominaban de manera que no podía operar con su cuerpo. "Luego me...

Amoríos del bus

Lo supe desde el primer día, y jamás me lo negué: estaba completamente enamorado de ella. Loco. Desde el primer día. Y después de ese primer día sabía que iba a encontrármela cada día. Allí mismo, en la parada de autobús la tenía cada mañana cuando llegaba. Ya de lejos la veía con su vestido florido y sus zapatos de tacón marrones, unas gafas oscuras en el pelo castaño larguísimo. Preciosa, perfecta. Quizás muy maquillada, demasiado preparada, pero perfecta. Cuando has visto la cara de una mujer más de cinco veces puedes aprender a quitarle el maquillaje por un simple ejercicio mental. Ella seguía siendo preciosa. Nunca me atrevía a decirle nada, tenía miedo de como me mirarían los demás pasajeros que esperaban el autobús. Yo me limitaba a mirarla cada mañana y sonreír, hasta que llegaba mi autobús, y mientras se iba, con la mirada la iba siguiendo hasta que giraba a la esquina y desaparecía de mi vista. A veces tenía la sensación de que ella me miraba. Después de un par de me...

Save me

Apenas había hecho unas horas que nos habíamos conocido. Casi un día. Seguía lloviendo y volví corriendo a su puerta, que había dejado entreabierta, quizás esperando a qué yo volviera, o quizás es que iba colocada y se había olvidado de cerrarla. Un día antes Marga estaba en un bar cualquiera bebiendo sola. Entré yo en un bar cualquiera pensando que es donde estaría mi compañero de trabajo, Juanjo. Pero probablemente me había equivocado de lugar y no tenía teléfono móvil para poder encontrar a Juanjo, así que no tenía otra opción que esperar a qué apareciera o largarme para casa sin podernos encontrar. Seguramente no sería ese bar, puesto que Juanjo debería haber llegado antes que yo, solo me quedaba esperar a qué él decidiera moverse de bar en bar hasta que me encontrase, puesto que si salía a buscarlo, quizás no nos encontraríamos al estar entrando y saliendo de bares los dos. También pensé que quizás los dos estábamos pensando lo mismo, con lo que sería imposible encontrarnos...

Dieciocho de Noviembre

(Música para la historia) El camarero escondía una alma matemática. Seguramente todo hombre tiene una parte de alma matemática por poco desarrollada que sea, pero ese día el camarero se dio cuenta de la fórmula matemática que custodiaba un vaso de whisky de Oban, 14 años. Más que una fórmula, detectó un patrón en el cliente. A menudo la gente repite conductas de un modo cíclico prácticamente imperceptible. Pero ese día la lucidez de Manuel le alumbró la consciencia y se dio cuenta que ese hombre tenía una razón distinta para estar allí. Recordó que había visto a ese hombre justo hacía un año. Ni más ni menos que el dieciocho de Noviembre pasado. Se acordaba, no solo por las pintas del sujeto sino porqué era el mismo día que el cumpleaños de su suegra. El año anterior habían decidido celebrarlo en el bar en el que Manuel trabajaba, así podía formar parte de la fiesta. En esa ocasión cuando le atendió su cara ya le sonaba de haberlo visto poco, pero alguna vez. Llevaba ...

Flor de invierno

(Música para empezar a leer) Un rayo de luz se colaba por uno de las pequeñas ranuras de la persiana y me enfocaba a la cara, sin llegar a alumbrarme los ojos. Una mano me acariciaba la espalda con la misma sutileza y suavidad que una sábana. Con un movimiento ascendente y descendente, preciso y continuado. Poco a poco la mano se paseó por el brazo, agarró sin fuerza mi mano derecha y pasó de la cintura al torso, terminando lentamente en un abrazo. Yo seguía soñando, no era del todo consciente de si realmente había esa mano, si existía. Quizás solo era un deseo, un viaje onírico a la ternura deseada, a la perfección del cariño. Un sueño cálido y torrefacto. Pero si era finalmente un sueño, entonces se iba a desvanecer en algún momento, mis pensamiento dominarían a mis sensaciones corporales y su mano desaparecería, se fusionaría la realidad con mi fantasía durante unos segundo, pero finalmente sus manos se convertiría en una sábana de satén, fría y llena de soledad. No quería de...

Revista Sa Tramuntana 6

(Enllaç a la revista número 6) Esperem que us agradi!