Recuerdo...

...a menudo sin quererlo, pero recuerdo. Recuerdo muchas cosas de mi infancia. Los últimos años de esta etapa fueron cruciales, crecí a golpes sin quererlo, cuando la adolescencia aún se veía a lo lejos de un puntapié apareció e invadió mi vida. Un prematuro por azar, un prematuro social.

Recuerdo y sin poder evitarlo: recuerdo. Y recuerdo recuerdos. Recuerdo esa tienda de juguetes que había en la Calle del Mar en mi pequeña ciudad natal. Nunca entendí porque era la Calle del Mar, puesto que no había mar en mi pueblo, ni de esa calle se derivaba a ningún sitio relacionado con el mar. En esa calle había una tienda de jugetes, la segunda que se abrió en la ciudad.

Entendía, pero, que hubiera una tienda de juguetes en la Calle del Mar, pues en ningún otro sitio como en el Mar, en ningún otro sitio como en una tienda de juguetes se mecen los sueños del futuro mundo, en una cuna de agua que en su suave movimiento lucra y alimenta a el sueño infantil.

Antes que esa tienda hubo la tienda de Doña María, sin cartel ni nombre, la abrió Doña María que amaba los niños y no le hizo falta más nombre que el suyo, la madre del pueblo era, una incansable niña, una incansable juguetona con 60 y pico años. Vieja decrépita con aspecto terrible que su sonrisa e ánimo infantil habían mantenido una alma joven.

Recuerdo que Doña María aguantó con la tienda abierta hasta 2 años después de haberse abierto la "Nueva juguetería". La Nueva Juguetería tenía juguetes nuevos de otros países que utilizaban nueva tecnología, funcionaban con pilas y tenían mecanismos supercomplejos. María se negó, ella creía que la tecnología no atraía más diversión, solo era un reclamo, un engañabobos. Doña María sabía lo que se decía. Pero como reclamo, la tecnología ganó.

La "Nueva Juguetería", que por cierto, aunque hayan abierto después 2 más sigue siendo la "Nueva Juguetería", tenía una amplia gama de juguetes para todos los gustos y específicos para todas las edades:
Muñecas Barbie y Ken, pianos con pilas, muñecas que hablaban y pedían comida, juegos de mesa de lo más variados, naves espaciales con sonidos y luces, pistolas con láser y todo aquello que no se pudiera imaginar allí existía. Era un sitio mágico con altas estanterías llenas de cajas de colores, llenas de niños con las manos cogidos a sus madres y con las bocas abiertas.

Recuerdo, y sin poder borrar, recuerdo la última vez que fuí a la tienda a comprar juguetes unas Navidades, yo ya era mayor, fuí a acompañar a mi madre a buscar regalos para mi hermano pequeño y si encontraba alguna cosa acorde a mi edad, porqué no, era un niño aún. Había cosas para mi. Ya no me atraían las luces ni los sonidos, todo era más real, buscaba en mis regalos de reyes una fuente inagotable de diversión y no algo tan rápidamente apetecible como cansable.

Recuerdo ser aún un niño cuando mi madre estaba pagando los regalos de mi hermano (y una baraja de cartas para mí) cuando vi entrar a ese hombre pegando un grito "Sara!", dirigido a una mujer que iba con una niña rubia que estaban pagando en la caja de al lado de la nuestra. Sara se giró y empezó a llorar y le gritó "que se fuera que no asustase a la niña" y él contestó que "la hija era de los dos, y si no era suya tampoco lo sería de ella".

Las había visto de juguete, pero los 3 disparos eran reales, la sangre era real, la mujer en el suelo era real, una niña más frágil y pequeña que yo en el suelo cubierta en sangre era real, el hombre, el bastardo hijo de puta en el suelo muerto era real.

Y de un puñetazo, de niño pasé a hombre, descubriendo que incluso el sitio donde se cocían los sueños estaba hecho de la más pura pasta real.

Comentarios

Soledad 6 ha dicho que…
"¡Sara!"
"¡Vete, no asustes a la niña"!

Ese grito y la contestación se está gritando continuamente. En algún lugar del mundo alguien lo estará gritando en este momento.
Moli ha dicho que…
Por lo menos resonando en la cabeza del niño al que obligaron a ser hombre.
Albert Pou ha dicho que…
M'agrada molt.

I d'on ve ara aquesta inspiració per escriure en castellà? Em sorprèn...

Ah! I m'ha donat també per pensar en que això més aviat em sembla una vivència del teu germà: va a comprar regals pel seu germà petit i a ell li compren una baralla de cartes per començar a fer algun truquillo...

Entradas populares de este blog

Al partir