Efervescencia
Hay alegrías pasajeras,
o como dice mucha gente... toda alegría es pasajera. Todos son estados cíclicos: ahora estás bien, ahora no tan bien, ahora peor, ahora mejor... y hay épocas de todo, afirmamos con completa frialdad.
Hay alegrías absolutamente infinitas y lineales, sin un grado de alteración. Lo que los antiguos llamaban "la tranquilidad del alma", eso tienen y eso transmiten, una paz que les trasciende y les fusiona con su entorno. Igual paz es una palabra más correcta que alegría, pero de algún modo genera felicidad immutable.
Otro tipo de alegría es la alegría del estúpido, que es diferente a la alegría estúpida. La alegría del estúpido es equivalente a la alegría del ignorante, feliz y tonto. Yo nunca he tenido demasiada fe en ella, esa alegría que predican lo sabios, los que tienen sentido común. Esos son los que viven con la "angustia del pensar", pensar es algo tan cargante que adorarían poder no pensar en absoluto, como si eso fuese a producirles alegría a borbotones!
Será que esa "angustia del pensar" vendrá dada por no querer pensar tanto...
Como sea.
Antes he mencionado la alegría estúpida, a diferenciar con la anterior. La alegría estúpida es aquella que nos aparece en un momento dado, sin motivo alguno y con absoluta potencia. El sinsentido de las alegrías, que tal cual aparece, desaparece. Se le da las gracias y adiós muy buenas, como si no hubiera ocurrido, nos da un buen rato.
De hecho, hay mil tipos de alegría, no se deben categorizar, pero igual si que en algunos tipos podemos hacer ciertas apreciaciones.
Hay un tipo de felicidad que a mi me gusta llamar "Efervescente".
Un estado de expansión, de euforia y alegría, en su máximo esplendor.
Empieza por algo muy concentrado, compacto, algo que está insertado dentro de ti, que no sabes como expresar y que tu máximo deseo es que llegue a todos los demás, que todos sufran el mismo delirio emocional cargado de positividad. Como una bomba de felicidad pero algo más sutil.
Algo que poco a poco se va deshaciendo en ti y va llegando a los demás, como un sacrificio, porqué sabes que la materia de la cual estás hecho es volátil y es mejor que esté repartida entre los demás. Que todo el mundo pueda gozar una mínima parte de lo que habías acumulado. Como una hormiguilla que va preparándose para la hibernación, y una vez tiene todo el nido cargado de comida, abre todas sus compuertas y deja que todos los bichos puedan gozar de su trabajo.
Pero todo efervescencia tiene una consecuencia negativa. No solo ocurre que a medida que va ocurriendo el efecto efervescente se mitigue su poder, sino que se vaya diluyendo y se vaya consumiendo en el medio (miedo) en el que se disuelve (envuelve).
Hasta que todo queda esparcido de ello, menos tu que te queda sin nada.
o como dice mucha gente... toda alegría es pasajera. Todos son estados cíclicos: ahora estás bien, ahora no tan bien, ahora peor, ahora mejor... y hay épocas de todo, afirmamos con completa frialdad.
Hay alegrías absolutamente infinitas y lineales, sin un grado de alteración. Lo que los antiguos llamaban "la tranquilidad del alma", eso tienen y eso transmiten, una paz que les trasciende y les fusiona con su entorno. Igual paz es una palabra más correcta que alegría, pero de algún modo genera felicidad immutable.
Otro tipo de alegría es la alegría del estúpido, que es diferente a la alegría estúpida. La alegría del estúpido es equivalente a la alegría del ignorante, feliz y tonto. Yo nunca he tenido demasiada fe en ella, esa alegría que predican lo sabios, los que tienen sentido común. Esos son los que viven con la "angustia del pensar", pensar es algo tan cargante que adorarían poder no pensar en absoluto, como si eso fuese a producirles alegría a borbotones!
Será que esa "angustia del pensar" vendrá dada por no querer pensar tanto...
Como sea.
Antes he mencionado la alegría estúpida, a diferenciar con la anterior. La alegría estúpida es aquella que nos aparece en un momento dado, sin motivo alguno y con absoluta potencia. El sinsentido de las alegrías, que tal cual aparece, desaparece. Se le da las gracias y adiós muy buenas, como si no hubiera ocurrido, nos da un buen rato.
De hecho, hay mil tipos de alegría, no se deben categorizar, pero igual si que en algunos tipos podemos hacer ciertas apreciaciones.
Hay un tipo de felicidad que a mi me gusta llamar "Efervescente".
Un estado de expansión, de euforia y alegría, en su máximo esplendor.
Empieza por algo muy concentrado, compacto, algo que está insertado dentro de ti, que no sabes como expresar y que tu máximo deseo es que llegue a todos los demás, que todos sufran el mismo delirio emocional cargado de positividad. Como una bomba de felicidad pero algo más sutil.
Algo que poco a poco se va deshaciendo en ti y va llegando a los demás, como un sacrificio, porqué sabes que la materia de la cual estás hecho es volátil y es mejor que esté repartida entre los demás. Que todo el mundo pueda gozar una mínima parte de lo que habías acumulado. Como una hormiguilla que va preparándose para la hibernación, y una vez tiene todo el nido cargado de comida, abre todas sus compuertas y deja que todos los bichos puedan gozar de su trabajo.
Pero todo efervescencia tiene una consecuencia negativa. No solo ocurre que a medida que va ocurriendo el efecto efervescente se mitigue su poder, sino que se vaya diluyendo y se vaya consumiendo en el medio (miedo) en el que se disuelve (envuelve).
Hasta que todo queda esparcido de ello, menos tu que te queda sin nada.
Comentarios
La felicidad es un concepto del cual muchos han aborrecido la palabra, pero lo importante es el significado, y éste es igualmente distintivo de cada persona, pero lo que compartirían muchos es que la "felicidad", a diferencia de la alegría, posee cierta estabilidad temporal, aunque de menos intensidad que la alegría momentánea.
Tiempo atrás estaba atrapado en la dicotomía de lo que tú llamas "alegría del estúpido" vs "angustia del pensar" y yo llamaba "El feliz ignorante" vs "El desgraciado sensato". ¿Qué primaba más: el conocimiento o la felicidad? Encontré mi respuesta dejando de verlos como contrapuestos, en la medida que el sabio puede trascender las atrocidades del mundo viviendo en armonía con sus valores, así como el ignorante puede encallarse en una emoción distinta a la alegría sin sentido.
Al final, lo que considero crucial es saber aceptar las fluctuaciones emocionales, la estabilidad de lo inestable.
Era sobretot pensar en aquest tipus de alegría expansiva i autodestructiva, o, més ben dit que et consumeix poc a poc. No sabia ben bé com identificar-la i vaig pensant-hi.