Butterfly

Las manos de Karim estaban temblando.

Le aterraba ver sangre, especialmente cuando era su propia sangre.
- No te preocupes Karim, no es nada.

Karim intentaba no llorar porqué su padre le había repetido veinte veces que los hombres de verdad no lloran. Pero el dolor es imposible de esconder.
Tenía los ojos rojizos y no paraba de repetirle a su madre con insistencia:
- ¡No me duele! Yo soy un hombre.

Layla asintió con una sonrisa, aunque no tenía muchas ganas de sonreír.
- Se lo diré a tu padre, seguro que estará orgulloso de ti.
Le decía mientras le limpiaba la herida de la rodilla con un poco de agua de una botella de plástico arrugada y sin etiqueta.
- ¡Ya está! Venga, para arriba valiente, vamos a hacer volar esta cometa.

Y a medida que crecía la euforia de Karim, la sonrisa de Layla se iba apagando mientras pensaba en que quizás no podría decir esas palabras a Saeed, su marido.

"Los de allí" era el apodo que utilizaban para referirse a los extranjeros. Los extranjeros habían atacado a pueblos cercanos y asesinado a sus gentes, y pronto llegaron las noticias de que el pueblo de la familia de Karim podría ser invadido también. "No creo que tarden más de 3 o 4 días en atacarnos", afirmaba Saeed, "pero no pienso moverme de aquí, no podemos dejar que nos arrebaten lo único que tenemos".

Pero Layla le decía incansablemente que lo único que tenía que fuera necesario era a su familia, le rogaba que se fueran por todos los medios.

Era viernes por la mañana cuando un vecino empezó a gritar por todo el pueblo "¡Los de allí se acercan!".
Karim estaba durmiendo y no oyó los gritos. "No cuentes lo que está pasando, Layla, es un niño, y los niños deben vivir y amar la vida". Así que Saeed despertó a Karim con un beso en la frente y le dijo "Levanta Karim, que tu madre te va a enseñar un lugar fantástico en el que el viento no para, ahí podrás pasarte horas y horas volando la cometa que te hice".

Layla se fue con una bolsa con algo de comida y agua para aguantar un par de días en el desierto, le dió un beso a Saeed y le dijo "Ana behibak"."Ana behibek" contestó Saeed. Karim vió la ternura y la tristeza con la que se miraban sus padres y dijo "no te preocupes papá, antes de la hora de cenar ya habremos vuelto".

Layla cogió del brazo a Karim y se fue corriendo con él.

- Creo que es aquí mamá, hace bastante viento.
Layla pensó que era suficientemente lejano del pueblo. Pero mientras Karim preparaba la cometa se empezaron a oír disparos y explosiones que llegaban desde el pueblo. Layla intentó disimular su ansiedad y su miedo a perder su hogar, sus amigos, sus vecinos, y sobretodo a Saeed.

Karim estaba demasiado concentrado en hacer volar a su cometa como para preocuparse de aquel ruido que se oía de fondo. En un par de minutos, Karim hizo volar su cometa hacia el cielo. Era una cometa con forma de mariposa de color azul, con tonos verdes en las alas, con unas antenas rojas y algunas marcas amarillas que resaltaban y daban vitalidad a la cometa.

- Mamá, ¿porqué la gente hace guerras y se matan entre ellos?
Layla se quedó sorprendida, se dio cuenta que aunque Karim no relacionara ese ruido con la guerra, era un tema que había estado en la boca de todo el pueblo últimamente, y que alguna cosa debió oír.
- No lo se hijo mío, alguien lo debe elegir. Debemos ser como piezas en un juego y alguien va eligiendo como se deben mover...
- ¿Allah es quien las mueve?
Layla no creía que Allah enviara a los extranjeros, de hecho en estos momentos no entendía nada de nada.

Karim disfrutaba del vuelo de la cometa fabricada por Saeed, cuando unas figuras que no se podían identificar bien por el reflejo del sol se vislumbraron encima de una duna.
- Karim! Al suelo!
Gritó Layla dejando toda su alma en la voz y abalanzándose sobre su hijo.

Lo único que permaneció durante más de un minuto fue el aleteo aletargado de una mariposa verde y azul que revoloteaba con la ayuda de un viento que lloraba sangre y olía a crueldad. El abrazo de una madre para proteger a su hijo.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
De los mejores relatos que has escrito en los últimos meses, sin duda alguna. Emotivo sin ser visceral, dramático sin ser pasteloso.

Genial Molinet, genial.

Entradas populares de este blog

Al partir

Arden