Hanlon,
desnudo, abrió la puerta corredera del comedor. Era una puerta de cristal desde la que se ve todo el barrio. Acto seguido se giró mientras se acariciaba el pelo y cogió un cigarro del paquete de Marlboro que reposaba encima del televisor.
Cogió una caja de cerillas que estaba entreabierta encima de la mesa, prendió una y la llevó hasta la punta del cigarro protegiendo la llama con una mano.
Cuando se hubo encendido, tiró la cerilla humeante encima de la mesa y dejó caer todo su cuerpo en el sofá, colocándose, como por casualidad, en una postura perfectamente recostada. Mientras una bocanada de humo se le escapaba de su boca a desgana.
- No vuelves a la cama? - preguntó una voz de mujer. Hanlon echó una ojeada por la puerta, a ver si la veía aparecer. Ella asomó la cabeza y él le hizo un gesto de circunstancia que se interpretó como un "por ahora no".
- He visto la foto... - continuó ella, él puso cara de intrigado - tú y la chica... - Hanlon devolvió a su cara su pose habitual con la mirada hacia arriba - es tu novia?
- Ahá.
- Vaya...
- Si te acuestas conmigo no creo que sea porqué te interesa mi relación de pareja.
Maia no supo como interpretar ese comentario, pero comprendió que no era el momento para hablar sobre ese tema, así que quiso darlo por terminado. Pero al girarse de nuevo y al ver la foto al lado de la cama suspiró un "pobrecita..." que fue percibido por Hanlon.
- ¿Pobrecita? - respondió ofendido.
- Disculpa, no quería... se me escapó...
- Adelante, no hay problema podemos hablar de lo que quieras. ¿Qué es lo que te da pena?
- No es pena, yo es que nunca pude hacer algo así cuando estuve con pareja, no entiendo que mueve a alguien a hacer algo así. Si no estás bien con tu pareja, déjala y empieza de nuevo.
- No estamos mal, de hecho, si no fuera porqué creo que no existe, ella es lo más parecido a la mujer de mi vida.
- ¿Porqué lo haces entonces? - preguntaba con curiosidad Maia.
- Placer - mientras lo decía se le escapaba el humo entre los dientes.
- ¿Por puro placer?
- Exactamente
- ¿Como alguien por puro placer pone en peligro lo que más quiere? ¿Has pensado acaso que puedes perderla, o algo peor, romperle el corazón?
- Pero tu volverías a acostarte conmigo, ¿verdad?
- Bueno...
- Aunque me estés juzgando ahora mismo, aunque estés dando a entender que soy una mala persona por hacer lo que hago, tu volverías a follarme.
- ...
- Igual no soy tan mala persona, igual esto no va de si soy mala persona o no.
Ella se acercó, se sentó en el sofá a su lado y le acarició el pelo. Mientras él daba las dos últimas caladas de su cigarro y lo apagaba encima de un cenicero metálico que brillaba y que apenas contenía ceniza. La miró a los ojos y soltó:
- Nunca atribuyas a la maldad lo que pueda ser explicado por la estupidez.
Y la besó...
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