¿Y qué cojones puedo decir...?

Mi perro ya no quiere la comida. Solo me lame los pies mientras duermo, porqué no tiene hambre sin amor. Porque no sale de paseo ni se mea sin amor. ¿Y qué cojones puedo decir... como voy a dar amor yo a un perro? Si de perro lo tengo todo siendo persona, y él más persona no podría ser siendo perro.

Nos invertimos los papeles. Me levanta y me recuerda que estoy vivo, mientras yo sueño con la muerte, vivo como un muerto y me dejo matar. La vida tiene todo el sentido del mundo porqué vas a morir algún día, porqué se termina y se supone que es especial mientras vives. La muerte es poco conocida pero te prometen que habrá un lugar mejor o que no habrá nada de nada. ¿Como no iba a desearla si puede ser mejor, pero puede no ser peor?

Nunca hubo una decisión más clara. Y cuando ya está todo preparado me lame los pies y me hace seguir vivo. Llora cuando me ve, llora cuando no me levanto, llora cuando lloro, y llora cuando bebo. No quiero saber las veces que ha llorado sin que yo esté tocando de pies en el mundo. Es un puto animal. ¿Qué va entender en su mundo perruno, en su vida de blanco y negro? Un puto animal!

Empezó siendo un hijo y luego fué un hermano. Ahora es una carga para mí, que me ata a mi mismo, me pasea como a un perro sin libertad con la correa atada en la cama. ¿Matarlo? No merece mi destino. ¿Abandonarlo? No merece un destino peor que el mío. ¿Darlo? No creo que pueda amar a nadie como lo ha hecho conmigo.

Maldito perro! Mi tregua, mi salvación, mi... mi... halo de vida. Si pudiese hablar ya me habría matado, demasiado humano y demasiado frío para mi. Su silencio y sus ladridos son las más grandes palabras de esperanza que haya oído.

Ahora vete a la mierda y déjame dormir! Qué mañana de nuevo de maldeciré y te amaré tanto como desde que llegaste para tapar un agujero que no era el tuyo. Te maldeciré y te amaré hasta que perezcas.

Luego nos volveremos a encontrar los tres.

Comentarios

Soledad 6 ha dicho que…
La araña de cabellos y ojos negros la más seductora lo mató y él siguió andando sin saber que estaba muerto. El perro que lo encontró se apiadó de él y desde entonces lo cuida y le susurra a lametones canciones desesperadas de amor incondicional mientras le ladra a la muerte para alejarla y muerde a la vida para a mordiscos anclarlo a ella.

Hoy el perro está triste siente que llega su final y aunque no tiene miedo no quiere separarse del hombre que lo hizo sentirse perro por primera vez y para siempre. No quiere dejarlo solo. Está pensando en ladrarle a la vida para ahuyentarla y hincarle el diente a la muerte del hombre con los dientes de la suya propia ahora que todavía tiene fuerzas y así seguir cuidándolo en el más allá susurrándole lametones de amor desesperado por toda la eternidad hasta conseguir borrar el rastro de la araña de ojos y cabellos negros la más seductora y traicionera que lo dejó andando solo sin decirle que estaba muerto.
Anónimo ha dicho que…
El comentario de arriba me ha dejado sin palabras, totalmente.
Me ha borrado las ideas, don de oratoria (o retórica).
Moli ha dicho que…
Vaya Soledad!

Bien podría añadir tu buen trozo de texto en el mío, y no solo ampliarlo, sino mejorarlo y darle sentido con otras entradas pasadas.

Me ha encantado tu comentario!

Y a Anónimo también le ha encantado :)
Noemí ha dicho que…
M'ha agradat molt aquest post Moli, sobretot l'enfoc que li has donat a la història.

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