(Música para escuchar durante el cuento, antes, después, mañana, en cualquier momento) Estaba sentado en el banco del parque con la espalda encorvada hacia adelante. Apoyaba los antebrazos en sus piernas y miraba recto hacia un horizonte inexistente, rumiativo. Iba bien vestido aunque un poco descamisado: pantalón con americana gris oscuro, una camisa de un gris más claro, y una corbata plateada con rayas negras. Vestía como su ánimo, como el día. Tenía la camisa por fuera del pantalón y no se veía si llevaba cinturón o no, pero a juzgar por su aspecto, probablemente lo llevase. Anselmo tenía cuarenta años, pero aparentaba más. Su pelo y sus arrugas daban fe de ello. Tenía el pelo canoso aunque poblado y las arrugas en las mejillas le daban inevitablemente un aspecto taciturno en su cara. Aunque tenía un aire cómico, le quedaba compensado por las arrugas horizontales de la frente que le daban un semblante serio. El global, y precisamente en ese instante mostraba una persona tri...