Entradas

Roberto Maduro

Roberto Maduro era infantil. Roberto a veces confundía su nombre por el de Jack, o por el de Johnny, a veces se llamaba a si mismo Glen, pero todos sabían quién era sin saber su nombre, y nadie quería saber dónde cojones estaría viviendo. Nadie pensaba en qué posible antro de mierda podría cobijarle. No había relojes en su casa, ni teléfonos móviles. En su hogar el tiempo se medía con botellas vacías, los minutos se contaban con tragos de menos, sin días, sin horas. El tiempo solo se podía medir en grados. En sus cuarenta bien entrados se sentía como un crío asustadizo, un chaval que aún no sabía de qué iba todo esto que tanta veces oía que llamaban “vida”. Vida. ¡Ja! Vida, con ese orden pretencioso, con esas letras pretenciosas, cómo si por el simple hecho de llamarse “vida” tuviera que ser algo vivo, vital. Él era una planta, (lo menos vivo de todo lo vivo) que solo absorbía lo justo para la vida, lo mínimo. Una planta que ya no puede crecer más. Una planta sin flo...

Ebony

(Clica para escuchar la canción para el relato, una vez se abre el Myspace hay que pulsar el botón "play" en la canción "Ebony" 1) Afuera de la habitación oscurecía, el cielo casi negro, los gatos paseaban por los tejados mirando arriba a ver si encontraban a la luna, pero no había ningún rastro de luz en el cielo. Ni las estrellas brillaban en esa oscuridad. El sol hacía horas que se había ahogado en el mar, se había precipitado, suicidado a las aguas. Y la luna que se sentía culpable no se atrevía a sacar la cabeza. Pero los gatos sabían que estaba por allí escondida entre los árboles de algún bosque. Quizás detrás de alguna montaña o en la otra punta del mundo. Un gato negro dejó de merodear y se quedó sentado moviendo la cola esperando, porqué tarde o temprano la luna se presentaría delante suyo, esperando no ser vista. Mientras, dos amantes perdieron la noción del tiempo, quizás llevaban diez minutos abrazados. Parecía que hubieran pasado veint...

Libertad

(Canción para seguir el relato) Yazco en el suelo derrotado, hambriento. Me veo ciego y me siento sordo. Me luzco mucho y vivo poco. Me he creado, me he letrado, me he hecho poesía y me he convertido en narración. Me he explicado y me he perdido en el desarrollo del argumento de mi vida. Poco más puedo hacer.Poco más podré contar. Me he razonado irracionalmente, y me he emocionado con la pasividad, sin estímulos que me lleguen,.. He vivido libre en servidumbre y en mis contradicciones me he sentido más seguro que cualquier dogma, que cualquier teoría y que cualquier empirismo, que cualquier intento de saber. En la dulce cuna del caos he quedado redactado. Retratado. El peso de las cadenas de hierro ha superado el de mi cuerpo, abatido y frágil ya, no por el paso del tiempo, si no por esa disolución absurda de las noches y los días, sin luz natural, ni siquiera la oscuridad es auténtica. Las estaciones se confunden y se asemejan. Los años dejan de tener sentido. ...

Despedidas

¿Porqué no dije nada a nadie? No lo se, creo de verdad que no tengo una respuesta digna. Podría decir que para que nadie llorara por mi, pero eso sería bastante egoísta. Quizás si hubiera tenido que despedirme de todo el mundo, finalmente no me habría atrevido a irme, hubiera querido quedarme, y habiéndome despedido ya, no sería posible. Suena bastante egoísta también. No había un modo no egoísta de hacer las cosas. Era el día anterior al vuelo y solo me quedaba ella. Mi familia pensaban que me iba un mes a Guatemala. Era la única manera de que me creyeran cuando me veían desvalijar la mitad de mis cosas. Eso tenía sentido para ellos, era suficiente, no tenían que saber más. A los demás no hacía falta decir mucho más, "hablamos pronto", "te llamo la semana que viene", "te mando esa canción"... y un abrazo. Un abrazo largo, en todos los casos. Con eso bastaba. Tardarían unos días en darse cuenta que me había ido del país, del continente. (Música pa...

Carmen

"Al principio te miraba de reojo, cada día. Apartaba la mirada cuando veía que te girabas y me observabas. Tu luego me dijiste que no te dabas cuenta, que te parecía un ejercicio automático, un tic. Pero para mi y para todo el mundo era más que evidente que me gustabas. Me gustabas demasiado y no me atrevía a gustarte. Fui cobarde por mirarte fingiendo que no te amaba, lo sabías y jugabas." Des de el suelo se hablaba mentalmente. Jonás estaba tumbado boca abajo con la cabeza de lado apoyada en la alfombra del comedor. Iba vestido con una bata suave y un pantalón de lino que utilizaba como pijama. Un vaso estaba tumbado en el suelo a su lado y restos de comida que había pisado varias veces y que ya no se podía reconocer qué tipo de comida había sido. Quizás carne o quizás pasta. Un hilo de baba se desprendía suavemente desde la comisura de sus labios y caía gota a gota en el suelo. Sus pensamientos le dominaban de manera que no podía operar con su cuerpo. "Luego me...

Amoríos del bus

Lo supe desde el primer día, y jamás me lo negué: estaba completamente enamorado de ella. Loco. Desde el primer día. Y después de ese primer día sabía que iba a encontrármela cada día. Allí mismo, en la parada de autobús la tenía cada mañana cuando llegaba. Ya de lejos la veía con su vestido florido y sus zapatos de tacón marrones, unas gafas oscuras en el pelo castaño larguísimo. Preciosa, perfecta. Quizás muy maquillada, demasiado preparada, pero perfecta. Cuando has visto la cara de una mujer más de cinco veces puedes aprender a quitarle el maquillaje por un simple ejercicio mental. Ella seguía siendo preciosa. Nunca me atrevía a decirle nada, tenía miedo de como me mirarían los demás pasajeros que esperaban el autobús. Yo me limitaba a mirarla cada mañana y sonreír, hasta que llegaba mi autobús, y mientras se iba, con la mirada la iba siguiendo hasta que giraba a la esquina y desaparecía de mi vista. A veces tenía la sensación de que ella me miraba. Después de un par de me...

Save me

Apenas había hecho unas horas que nos habíamos conocido. Casi un día. Seguía lloviendo y volví corriendo a su puerta, que había dejado entreabierta, quizás esperando a qué yo volviera, o quizás es que iba colocada y se había olvidado de cerrarla. Un día antes Marga estaba en un bar cualquiera bebiendo sola. Entré yo en un bar cualquiera pensando que es donde estaría mi compañero de trabajo, Juanjo. Pero probablemente me había equivocado de lugar y no tenía teléfono móvil para poder encontrar a Juanjo, así que no tenía otra opción que esperar a qué apareciera o largarme para casa sin podernos encontrar. Seguramente no sería ese bar, puesto que Juanjo debería haber llegado antes que yo, solo me quedaba esperar a qué él decidiera moverse de bar en bar hasta que me encontrase, puesto que si salía a buscarlo, quizás no nos encontraríamos al estar entrando y saliendo de bares los dos. También pensé que quizás los dos estábamos pensando lo mismo, con lo que sería imposible encontrarnos...