Tango suicida
Era un martes, aunque tampoco era importante que día fuera. Simplemente, era el día que era, uno cualquiera de los siete posibles. Hacía dos horas ya que estaba sola en casa y empecé a notar una sensación de humedad entre las piernas. Empezaba a notar un calor que se irradiaba desde el vientre hasta mi vagina. Notaba como esa sensación se acrecentaba irremediablemente. Intentaba distraerme, en el sofá viendo el televisor, mojándome la cara con agua fría, bebiendo... Pero de algún modo esa zona estaba funcionando de manera independiente, tenía su propio motor, no importaba lo que hiciese, una energía calentaba mis muslos, podía notar el corazón latir entre los labios y los pliegues de mi vagina. Apoyé mi mano en el abdomen y la fui bajando suavemente, planchando mi piel con ella, los dedos se deslizaron entre la goma de mis bragas y rozaron los labios. Mi mano hacía de termómetro, podía sentir el calor y la humedad en la yema de mis dedos. No aguanté. Me pinté los labios de...