Julieta
Siento romper el silencio que impusiste entre nosotros pero la ocasión lo requería. Y digo muy claramente “impusiste” porque, a pesar de que yo accedí sin pedir más explicaciones, mi conformidad era más bien una aceptación forzada que un acuerdo conjunto. Para mí es muy importante poder compartir esto contigo. Compartir que he vuelto a respirar. Sí, inhalar, coger aire, llenar mis pulmones, los dos a la vez, llenos de aire… y soltarlo lento, pausadamente, sin prisas, sin sollozos, sin ahogos. Creo que la semana pasada incluso puedo decir que disfruté. Casi duele de emoción al decirlo. Estaba tumbado en la playa en una zona en la que había algún árbol, que aun siendo un gran alivio para este calor insoportable, permitía que los rayos de luz se colaran entre el balanceo de las hojas con el viento. Levanté la mano, estirando el brazo lo más recto posible y como con la ambición de agarrar el sol y aplastarlo entre mis dedos. Pero los rayos de sol se colaban y algún destello iluminaba m...