Triología
Hoy me he despertado con la polla dura. Tal y como suena. El despertar me ha sorprendido con una erección de campeonato, ¿o acaso ha sido más bien que la erección ha sido la culpable de mí despertar? Debo reconocer que ha sido una empalmada digna de una película erótica, perfecta, recta, erguida, total y completa, con toda la magnitud (dentro de las posibilidades) que uno podría esperar. Recta como una “ele minúscula”, como el palo de una bandera. Faraónica. Yo estirado en la cama me sentía como Louis Armstrong al clavar la bandera americana en la superficie lunar. Esta erección era tan solo un pequeño paso para un hombre como yo, pero un gran paso para recuperar mi humanidad. Parece una exageración, lo reconozco, pero sé que mis amigos se sorprenderían gratamente, me aplaudirían seguramente si me vieran. Me los imaginaba alrededor de mi cama sonriendo y asintiendo, haciendo palmas y gestos de aprobación con las manos, vitoreando, diciendo “Bravo”. Todos allí reunidos. “Gr...