Exit

Nunca he pretendido ser el mejor. Solo quería ser bueno, útil y tener la sensación de estar siempre mejorando.

Siendo el mejor, el número uno te convierte en una presa de todos los que van por detrás, si solo estás entre los 10 primeros, o los 20 primeros tienes un objetivo a perseguir en otra persona, y no solo los motivos internos que te motivan a autosuperarte.

Soy así, y así me ha ido bien siempre. Soy Robert Plant, y esa filosofía ha guiado mi vida hasta el día de hoy, en el que mañana voy a recibir mi último ascenso, y dificilmente pueda haber otro ascenso mejor en mi empresa: Vicepresidente, pues los demás cargos superiores están ocupados por "hijos-de", que es normal.

Tengo miedo de empezar con este cargo a pesar de mi juventud y seguramente falta de experiencia? No. Porqué? Conozco a todos los que están en este equipo, he trabajado con todos ellos codo con codo hasta llegar aquí, y sin darnos codazos hemos conseguido grandes cosas. No tengo duda alguna de conseguir algunas más.

Nací en un pequeño pueblo en la zona de los Alpaches en Ohio, crecí, no muy rápido todo hay que decirlo, y no era demasiado listo. Mis padres no paraban de repetirlo y mis profesores también, así que me lo aprendí rápido y supe que necesitaba esforzarme el doble para llegar a lo mismo que los demás. Nunca quise ser menos, así que lo hice.

Cuando era más crecido y quedaba no demasiado para empezar a hablar de la universidad, mis padres me dijeron que no podían pagarla, que era imposible que jamás conseguirían tanto dinero y que jamás podrían pagarme unos estudios.

Mi profesor de biología, Bryan Adams, me comentó acerca de las becas, pero tenía que ser el número uno de la región para conseguir la beca para estudiar en Harvard. Como he dicho, jamás he podido ser el número uno en nada, pero en ese caso fui el número 2, así que pude elegir entre una beca importante en Harvard pero con algunas necesidades sin cubrir, o una beca completa en la Universidad de Columbia.

Consulté con mis padres, no había alternativa, Columbia era una gran Universidad y no podían afrontar más gastos. Con lo puesto y poco más aterricé en Nueva York.

Todo el mundo habla de NY como la gran ciudad, la ciudad de las oportunidades, una metrópolis cosmopolita, moderna... me daba igual. A mi el Estado me pagaba para estudiar y me juré que sin terminar mis estudios de MBA.

Mis notas eran sobresalientes pero no eran Excelentísimas ni honoríficas, por lo que he dicho siempre, no llegar arriba del todo, pero siempre ir subiendo. Así que después de mi carrear y mi maestría, empecé y terminé un doctorado.

Después de esto y algunas publicaciones fue fácil empezar en una empresa como la Medical Mechanica. Tenían algunas ideas muy claras, solo cogían a los buenos y les pagaban un sueldo decente, solo los mejores y ambiciosos podían llegar a más.

Fuí conociendo la Medical Mechanica desde abajo, con los compañeros, empezando por fin a tener relaciones y amigos de verdad, cenas con los compañeros, alguna fiesta sin demasiados excesos, el amor... por primera vez me permití conocerlo. Y hasta hoy que sigo con quien lo descubrí.

Con mi nueva faceta social, algo que carecía en mí y que ahora era presente, tenía un nuevo valor, una nueva alma con una riqueza que se veía a lo lejos. Jamás imaginé que el primer paso en la empresa lo fuera a dar, no por mi esfuerzo si no por rodearme de gente.

A medida que vas subiendo hay más competencia, menos amistad y mucha más ambición, por lo que creo aun más firmemente lo muy bien claros que se tienen los valores en la empresa. Para seguir subiendo hay que hacer muy pocos cambios... solo lo malo.

Jamás abandoné los amigos que hice en mis primeros años, siguen siendo mis amigos y ni para mi ni para ellos son importantes las jerarquías, no es importante el dinero, no es importante el éxito ni el prestigio, no es importante la ambición ni es importante la envidia. Es importante querer crecer como persona, es importante darse la mano y nunca dar la espalda.

Yo no quería cambiarme por un trabajo, quería ser yo, si no no quería seguir en ese puesto. Hasta que estuve dentro de la Junta Directiva, con la "crême de la crême" de la Medical Mechanica. Esos fueron mis últimos pasos, sin alterar para nada mi manera de hacer. Aquí en los compañeros se respiraba un aire de cordialidad y respeto, bastante mejor que en los pisos inferiores, bastante peor que en los primeros pisos.

Mi último paso fue sencillo: Decir lo que pensaba. Esa cordialidad y ese respeto mantenía la paz, pero sin enfrentamiento no hay cambio, sin enfrentamiento es una sumisión incondicional, y es bueno para que no haya tensiones, pero permite hacer evoluciones más rápidas.

Lo tenía muy claro, y mientras los demás miembros de la Junta se limitaban a aplaudir y felicitar las decisiones del Presidente, yo le decía aquello que hacía mal (que pocas veces eran). Y recuerdo la cara que pusieron cuando repliqué por primera vez, era entre miedo por la reacción del Presidente, sonrisas ambiguas y forzadas. Alguna defensa vaga...

Hubo problemas, pero el Presidente jamás me quitó el puesto. Todo lo contrario. Me ha convertido en el Vicepresidente más joven de la historia de la Medical Mechanica.

Y aquí estoy, que explicando toda la historia ya es el día que me toca empezar en mi nuevo puesto. Duchado, peinado y trajeado cojo el coche a las 08:00 y a las 08:40 llego al párking del edificio de la Medical Mechanica.

08:48 llego a mi planta, hablo 3 minutos con la secretaria y doy la mano al Presidente, aunque insiste que le llame Sr. Richards, que se ve que hacía media hora que había llegado. A las 08:50 estoy en el pasillo que conduce a mi despacho, y un minuto después paso por delante de la puerta de Axel Rose, que se abre de golpe y aparece con una pistola y apuntando al corazón dispara y dice "Si el puesto no es mío, no será de nadie". Como si ese puesto fuera a ser su amante!

Caigo al suelo, sin notar el dolor, los ojos se me empiezan a cerrar, veo sangre que me sale del pecho y cae dejando un charco con forma de rosa.

Jamás debí llegar a ser el primero en nada, pues los primeros serán los últimos...

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