Fracàs
Mi nombre es Jason Molina.
Mi padre Thomas Molina siempre me dijo de bien pequeño "Haz lo que tú quieras, pero se el mejor en ello". Y nunca he querido decepcionar a mi padre.
Hombre adinerado y afortunado, pero sobretodo un luchador en la vida. Partió de la nada para conseguir su gran fortuna, montó una cadena de restaurantes italianos aunque nosotros somos de la Costa Oeste de los Estados Unidos de América y nada que ver con los italianos.
Tuvimos la suerte de que se pusieran de moda, y el nuestro ubicado en San Francisco tuvo un éxito aplastante. Pronto abrimos más de uno, el secreto era buscar zonas con alquiler barato y con una buena visión e intuición para ver si el barrio podía mejorar y prosperar. Así acabar teniendo restaurantes en zonas con crecimiento económico con un alquiler mínimo.
A menudo mi padre tenía alquilados locales sin montar ningún restaurante, esperando a ver como iba evolucionando en un par de años la vida del barrio. Ya en el mejor momento de la empresa, construir un restaurante de nuestra cadena implicaba que esa zona iba a potenciarse con otros comercios con reconocimiento.
Todos mis veranos los pasé ayudando a mi padre que me iba enseñando como gestionar toda aquella red de restaurantes, cada año más complicada y difícil. A mi me gustaba, veía números, mapas, compras, ventas... no lo entendía demasiado pero me atraía.
Fui el número uno de mi promoción y recibí una beca para estudiar en Harvard, realmente no la necesitaba, pero la recibí por mis méritos. Estudié gestión y dirección de empresas, las mejores notas de mi promoción y me puse a trabajar con mi padre, adquiriendo el rol de Director.
Hubo un problema: mi padre era igual que yo, los dos teníamos que ser el número uno, y los dos estábamos trabajando en el mismo puesto. Las discusiones eran diarias y por cualquier motivo, teníamos modos muy distintos de ver los negocios, yo prefería invertir en publicidad, cambiar la imagen de la empresa y dejar de complicarnos abriendo más restaurantes y mejorar los que ya teníamos. Mi padre quería abrir más y más y para nada cambiar la imagen "pues ese era el secreto del éxito, lo clásico".
Le dije que le quería y que me iba por tres motivos:
El primero era que lo quería y de ningún modo el trabajo iba a separarnos
El segundo era que dos personas como nosotros, tan parecidas y tan competitivas nos era imposible trabajar juntos sin darnos golpes
El tercero y última era que yo, como él, quería empezar mi propio camino, quería ganar mi dinero y a mi manera, del mismo modo que había conseguido estudiar por méritos propios.
Después cambié mi nombre y mi apellido familiar para ponerme Axel Rose, para desvincularme del todo de los méritos de mi padre. Quería ser completamente nuevo.
Por un profesor que tuve en Harvard me hizo llegar una oferta de una empresa muy importante en nuestro país, la Medical Mechanica. El puesto que me ofrecían era el más bajo dentro de la empresa, pero con buenas opciones a ir subiendo de rango. El sueldo era muy bueno incluso para quien empezaba, así que no me lo pensé dos veces.
Al principio me encantó, unos compañeros muy agradables, poco ambiciosos con lo cual fácilmente podría promocionarme, pero realmente pasábamos buenos ratos incluso fuera del trabajo.
No tardé mucho en recibir mi primer ascenso, todo el mundo me felicitó, decían que no conocían a nadie que lo hubiera conseguido tan rápido, que se notaba que era muy inteligente y bueno en mi trabajo.
Después de eso empezamos a distanciarnos, al principio me supo mal, pero luego me di cuenta que yo quería un tipo de vida y tenía unos objetivos muy diferentes a ellos.
Jamás me casé, el amor y el matrimonio eran distracciones, pérdidas de tiempo a las que había que renunciar para tener éxito en la vida. Mi padre me lo explicaba, que casarse fue la peor de sus decisiones, pues su mujer (mi madre) nunca trabajaba, solo gastaba dinero en todo el día y a la que él la presionaba ella le amenazaba con divorciarse.
Al final se divorció, se quedó con un buen porcentaje de los beneficios de los restaurantes y se casó con otro hombre más joven y a vivir la vida. No la volví a ver más ni me escribió ni nada.
Subí muy rápido en la empresa y el Presidente empezó a oír hablar de mi, un día me vino a visitar a mi despacho y me dijo "soy el Presidente Richards, usted debe de ser el Sr. Rose, del que tanto y bien están hablando, tengo un par de encargos para ti, y según como se resuelvan te dejaré formar parte de la Junta Directiva". A lo que respondí "con lo que usted me ha dicho, Presidente Richards, ya tengo un pie dentro de la Junta, y en los próximos meses pondré el segundo".
Mi exceso de seguridad me di cuenta que no era un valor atractivo para el Sr. Richards, así que aprendí a controlarlo y a escucharle más a él, a ver sus ideas, a aceptarlas y a moldearme en función de ellas. Poco después de mi cambio de actitud me ascendió a Coordinador Regional, qué dirigía a los Directores Regionales, y pasaba a tener un cargo dentro de la Junta.
Mi objetivo último? La vicepresidencia. Aunque el Vicepresidente Dylan llevaba muchos años en el cargo y no habría sustituto hasta que él se fuera, le quedaban años. Pero algo se fue torciendo...
La hecatombe empezó cuando se oyó por arriba que empezaba un tal Robert Plant que venía de la Universidad de Columbia, sólo había estudiado, así que qué iba a saber ese de negocios!
Se oyó también que había sido ascendido muy rápido, pero también me llegó que no tan rápido como yo. Faltaría más! Pero casi sin darme cuenta, cada vez se oía hablar más de él entre los pasillos, a la hora de comer, en la cocina, en los despachos e incluso en la Junta!
Hasta que no llegaron voces de él en la Junta, sino que llegó él directamente. Se presentó a la Junta y todo el mundo lo miraba con cierto recelo, como si estuviera fuera de lugar. Estaba fuera de lugar!
En una de las primeras reuniones osó decir al Presidente Richards que se equivocaba con la política de expansión de productos sin antes resolver las deficiencias de los que vendíamos para poder dar una imagen de productos inmejorables, para después ofrecer de nuevos. El Presidente lo tenía todo preparado, en las próximas semanas íbamos a presentar el nuevo producto y Robert cambió todos los planes!
Toda la junta quería estrangularlo pero el Presidente escuchó sorprendido de que alguien le llevase la contraria. Acababa de llegar y ya quería cambiarlo todo! Si de mi dependiera lo hubiera echado a la calle de inmediato!
Hasta que un día en una reunión se anunció la jubilación del Vicepresidente Dylan. Mi oportunidad de oro para llegar al último eslabón de la empresa, llegar a lo máximo que podía llegar. Ser el número uno en otras empresas no hubiera sido ni siquiera un reto de pocos años, pero la Medical, con una estructura tan rígida... era casi imposible.
Pasaron unos días y el Presidente me reunió con él, me contó que había dos candidatos, Robert y yo. Como podía comparar? Ese había estudiado en Columbia! No sabía de negocios! No había luchado para llegar allí! Solo se limitaba a criticar y criticar sin razón! Ese necio y desgraciado no iba a quitarme el puesto por el que llevaba luchando tantos años, y de golpe viene ese niño pobre a robarme mis años y mis sueños! JAMÁS!
Si se lo llegasen a dar, lo mato, lo mato! LO MATO! No podría controlarme, cogería una pistola y lo mataría ahí mismo, siempre he sido el número uno! Nadie va a quitarme esa grandeza! Y menos un mediocre trabajador, que ciego estaba el Presidente Richards! No había comparación!
Y con un juramento y con una pistola en el despacho, juró que ese puesto o sería suyo, o no sería de nadie.
Comentarios
És curios que el que acaba matant és un fracassat i el matat és un exitos. No em queda clar quin dels dos preferiria ser!
Ah per cert... aquesta entrada sembla una barreja de dos anteriors... la primera part no està a alguna altra entrada? He tingut com un deja-vu...
Nice! El pròxim pot ser el vicepresident que es jubila i el podries anomenar... el puto amo, per exemple